Por su parte, la Célula de Información de Seguridad del Gobierno iraquí confirmó esta información en un breve comunicado difundido por la agencia de noticias estatal INA.

 REDACCIÓN.- Al menos tres cohetes de tipo Katiusha impactaron hoy sin provocar víctimas ni daños materiales dentro de la base militar iraquí de Al Balad, al norte de Bagdad, unas instalaciones que albergan contratistas estadounidenses, informaron diversas fuentes.

Una fuente de seguridad iraquí que pidió no ser identificada dijo a Efe que tres cohetes Katiusha impactaron dentro de la base, sin provocar víctimas ni daños materiales, mientras que otros dos también fueron lanzados contra el mismo objetivo pero no llegaron a alcanzarlo.

Por su parte, la Célula de Información de Seguridad del Gobierno iraquí confirmó esta información en un breve comunicado difundido por la agencia de noticias estatal INA.

La base de Al Balad, a unos 60 kilómetros al norte de Bagdad, alberga la sede de una empresa estadounidense de mantenimiento de cazas F-16, donde están estacionados un número de contratistas norteamericanos.

Precisamente, estas instalaciones fueron atacadas el pasado 3 de mayo, sin provocar víctimas ni daños, pero la acción hizo saltar las alarmas sobre una posible retirada de la empresa de Estados Unidos por los recurrentes ataques.

Asimismo, el pasado día 6 unas instalaciones militares estadounidenses en el aeropuerto de Bagdad y una base aérea en el oeste de Irak con presencia de tropas de ese país fueron atacadas en una acción en la que también se emplearon aviones no tripulados, algo poco habitual en los ataques perpetrados contra bases militares.

El ataque de hoy se produce, además, tan solo unas horas después de que uno de los líderes de la agrupación armada progubernamental Multitud Popular, compuesta principalmente de milicias chiíes respaldadas por Irán, fuera liberado tras permanecer dos semanas arrestado.

El paramilitar, acusado de "terrorismo" y de actos como el asesinato de activistas o perpetrar ataques contra bases militares, fue puesto en libertad después de que un tribunal iraquí alegara que existe falta de pruebas.

Los ataques contra objetivos militares con presencia de tropas o contratistas del país norteamericano en Irak han sido habituales desde el asesinato en Bagdad a principios del año pasado del general de la Guardia Revolucionaria iraní Qasem Soleimani en un bombardeo selectivo de Estados Unidos.

Aunque habitualmente no son reivindicados, Washington los atribuye a milicias iraquíes respaldadas por Irán, que exigen la retirada de las tropas estadounidenses del país.