El arresto de la Griner se produjo en momentos de grandes tensiones entre Moscú y Washington, lo que ha suscitado suspicacias sobre la posible motivación política del caso.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- El juicio en Rusia contra la baloncestista estadounidense y campeona olímpica y mundial Brittney Griner, acusada de contrabando de drogas, comenzó este viernes en el tribunal de Jimki, ciudad satélite de Moscú.

A la sala se permitió la entrada a solo dos periodistas extranjeros, ambos anglosajones, lo que motivó protestas de los medios que acudieron a cubrir la vista, en la que está previsto que la Fiscalía presente los cargos y se establezca el orden del juicio.

Griner, de 31 años, jugadora del UGMK de Yekaterimburgo, fue detenida el 17 de febrero pasado en el aeropuerto de Sheremétevo en Moscú cuando los funcionarios de aduanas hallaron en sus maletas aceite de cannabis y procedieron a su arresto.

La estadounidense, que milita en el equipo ruso desde 2015, puede ser condenada hasta a 10 años de cárcel por contrabando de drogas.

La familia de la baloncestista se ha dirigido al presidente de EEUU, Joe Biden, para que logre la liberación de Griner, mientras que tanto la WNBA como NBA también se han volcado en exigir su liberación.

El arresto de la Griner se produjo en momentos de grandes tensiones entre Moscú y Washington, lo que ha suscitado suspicacias sobre la posible motivación política del caso.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó hoy que el proceso penal contra la baloncestista tenga trasfondo político.

"No puedo comentar la labor de la Justicia. Los hechos muestran que la famosa deportista fue detenida con sustancias prohibidas que contenían narcóticos", dijo Peskov en su rueda de prensa diaria, y añadió que se trata de un delito penado por la ley.

Por ello, dijo, el caso "no puede tener motivación política".

"Insisto, esto es solo una constatación de con qué fue detenida y de lo que contempla nuestra legislación. Los veredictos los emite el tribunal", aclaró Peskov.