Los investigadores sospechan que el ataque se encuadra en lo que se conoce como "estrategia de la tensión", un periodo desde la década de 1970 repleto de atentados dirigidos a desestabilizar la vida democrática del país.

Roma.- La Justicia italiana condenó hoy a cadena perpetua al neofascista Paolo Bellini, considerándole el quinto autor del atentado de Bologna (norte) en 1980 en el que murieron 85 personas, el peor del país y todavía envuelto en interrogantes.

Un Tribunal de Bologna aceptó así la tesis de la Fiscalia, que acusaba de ser el quinto autor de la matanza a Bellini, antiguo militante del grupo Avanguardia Nazional (AN), exponente criminal de los Años de Plomo y prófugo entre 1976 y 1982 en Latinoamérica.

El atentado de Bologna es el peor vivido en Italia desde la II Guerra Mundial, en el que murieron 85 personas y más de 200 resultaron heridos por una explosión en la estación central de tren de esta ciudad, en la mañana del 2 de agosto de 1980.

Bellini, con un amplio historial criminal pero que siempre se ha declarado inocente de esta matanza, se suma a una lista en la que ya constan otros cuatro autores, condenados en los últimos años.

Son los viejos exponentes de la organización neofascista Nucleos Armados Revolucionarios Valerio Fioravanti, Francesca Mambro, Luigi Ciavardini, los tres ya condenados de forma definitiva, y Gilberto Cavallini, con sentencia de primer grado como Bellini.

Junto a este último, hoy fueron también condenados el excapitán de los carabineros Piergiorgio Segatel a seis años de cárcel por falsificar pruebas y a cuatro años al exadministrativo Domenico Cataracchia por ofrecer falso testimonio durante la investigación.

La Justicia italiana abrió el 16 de abril del pasado año un nuevo juicio por este atentado después de que emergieran nuevos elementos y sujetos que pudieron estar involucrados en los hechos, que todavía siguen generando discusión.

Los investigadores sospechan que el ataque se encuadra en lo que se conoce como "estrategia de la tensión", un periodo desde la década de 1970 repleto de atentados dirigidos a desestabilizar la vida democrática del país.

De hecho en este nuevo juicio la Fiscalía había también acusado a varios sujetos ya muertos, y por lo tanto no imputables, de estar detrás del atentado, como el enigmático Licio Gelli, fundador de la logia masónica Propaganda 2, que incluyó a empresarios y políticos.

Junto a Gelli, fallecido en 2015, habían sido acusados el también miembro de la logia Umberto Ortolani, el exdirector de la oficina de Asuntos Reservados del Ministerio del Interior Umberto D'Amato y el exsenador del Movimiento social italiano Mario Tedeschi.

Los familiares de las víctimas recibieron con satisfacción esta nueva sentencia y su abogado, Andrea Speranzoni, declaró ante los medios que ahora la República italiana "cuenta con una nueva verdad en las páginas de su historia".

"El primer pensamiento es para las víctimas y para quienes murieron y tuvieron que sufrir los efectos de una estrategia cínica que los poderes antidemocráticos internos de las instituciones de este país ha puesto en práctica", reivindicó el letrado.