Italia sigue bajando lentamente la curva de contagios por el coronavirus pero observa atentamente si la reanudación parcial de la actividad y el alivio del confinamiento desde esta semana no provoca un cambio de tendencia que frene la recuperación.

ROMA.- Italia sigue bajando lentamente la curva de contagios por el coronavirus pero observa atentamente si la reanudación parcial de la actividad y el alivio del confinamiento desde esta semana no provoca un cambio de tendencia que frene la recuperación.

"Ahora debemos controlar los efectos de este reinicio para proceder lo antes posible con la reapertura de las actividades económicas restantes, siempre en condiciones de máxima seguridad", señaló hoy el primer ministro, Giuseppe Conte.

Un día después de entrar en vigor la llamada "fase dos" de la emergencia, que ha supuesto la vuelta al trabajo de 4,5 millones de personas en la industria, la construcción y el comercio al por mayor, los datos siguen mostrando una contención en el crecimiento de contagios, con una tasa que se mantiene por debajo de 1, es decir, que cada persona positiva contagia a menos de otra persona.

El último día se han registrado 1.075 nuevos casos totales, una cifra que desciende cada día, y ya son más de 213.000 desde que se detectó el virus el 21 de febrero, según los datos de hoy de Protección Civil.

Pero los fallecimientos han repuntado ligeramente y han vuelto a superar la barrera de 200, con 236 hoy tras dos jornadas por debajo, y alcanzan ya los 29.315.

En la región más golpeada por la epidemia, Lombardía, que registra casi la mitad de todos los fallecidos, la tasa de contagios ha caído al 0,75, por debajo de la media nacional del 0,80, como destacó el vicepresidente regional, Fabrizio Sala.

Desde que este lunes comenzara esta nueva fase de liberación parcial después de casi dos meses de confinamiento estricto, la vida ha vuelto a las calles de las ciudades, desiertas las últimas semanas, y la gente se ha lanzado a disfrutar del buen tiempo ahora que ya está permitido pasear, visitar a familiares o hacer deporte más lejos del domicilio, casi todos con mascarillas.

En Roma y otras ciudades, numerosos cafés, bares o heladerías -que aún no pueden funcionar normalmente- aprovechan el resquicio del "para llevar" sirviendo cafés y otras bebidas en vasos de cartón que deben consumirse fuera del local.

El tráfico en la capital ha aumentado palpablemente desde ayer, pero en el centro no se ven aglomeraciones de personas, un claro signo de que el casco histórico romano estaba poblado fundamentalmente por turistas.

El primer ministro, Giuseppe Conte, se muestra satisfecho por la respuesta de los italianos, aunque advierte que "el camino aún es largo".

"Más allá de episodios individuales y situaciones aisladas, hemos encontrado un comportamiento muy responsable por parte de los italianos. La respuesta de los ciudadanos confirma que está a la altura de las dificultades del momento", afirmó en una entrevista hoy al medio digital Affaritaliani.it.

"Los viajes en transporte público y el regreso al trabajo de millones de personas se realizan sin inconvenientes excesivos. Es un primer paso alentador, pero no olvidemos que el camino es largo y que nunca debemos bajar la guardia", añadió.

De acuerdo al decreto del Gobierno para esta "fase 2", la próxima etapa comienza el 18 de mayo, cuando podrán reabrir el comercio minorista, museos y bibliotecas, y no será hasta el 1 de junio cuando puedan hacerlo bares, restaurantes, peluquerías y centros de estética, y siempre con medidas de seguridad, mascarillas y distancia entre personas.

Conte aseguró que no olvida las solicitudes de algunas regiones y algunos sectores de trabajadores para anticipar la apertura de sus respectivas actividades.

"También estamos trabajando para esto, siempre teniendo como prioridad el interés general de proteger la salud de todos los ciudadanos".

Conte respondió a la pregunta de si tiene un plan B para el caso de que se rompa la coalición de gobierno tras el ultimátum lanzado por Matteo Renzi, exprimer ministro y líder de Viva Italia, uno de los socios menores del ejecutivo, que exige que se aceleren los tiempos de la reapertura tras el confinamiento, al igual que hace la oposición de derechas.

"Solo tengo un plan: hacer que el país sea seguro, garantizar la salud de los ciudadanos, apoyar a los que están en dificultades y, no menos importante, relanzar la economía y el tejido productivo. Estas son mis preocupaciones", señaló Conte, que no obstante aseguró que agradece "sugerencias y estímulos de todos los aliados".

Pero -subrayó- "ninguno de los aliados puede tener interés en comprometer la acción del gobierno, sería incomprensible para los ciudadanos. La inestabilidad sería un daño grave" ante el desafío de la desescalada e "inevitablemente debilitaría nuestra posición en Europa, en una fase decisiva para el futuro italiano y europeo".

Tanto Renzi como los partidos de derechas, la Liga de Matteo Salvini, Forza Italia de Silvio Berlusconi y Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, critican al ejecutivo de Conte, integrado por el antisistema Movimiento 5 Estrellas y el Partido Democrático (centroizquierda) junto a otras pequeñas formaciones, por lo que consideran un plan de desconfinamiento extremadamente prudente y dañino para la economía.