Japón ha estado involucrado en la financiación de proyectos de reconstrucción en Afganistán desde su ocupación en 2001.

TOKIO.- Japón ha evacuado a los 12 miembros de su embajada en Kabul y establecido una oficina provisional en Estambul para retomar sus operaciones ante el deterioro de la seguridad en la capital afgana tras la vuelta al poder de los talibanes.

La delegación diplomática japonesa llegó este martes a Dubái "a bordo de un avión militar de una nación amiga" después de que su embajada en Kabul cerrará el domingo tras la llegada a la ciudad de los talibanes, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores.

"Seguiremos haciendo lo posible para proteger a los ciudadanos japoneses desde la oficina temporal de Estambul", señaló el ministerio en un comunicado en el que compartió la información de contacto con la delegación diplomática evacuada.

No ofrecieron datos sobre la situación de los nipones residentes en Afganistán, a los que ya pidieron que abandonaran el país lo antes posible si no tenían una razón de peso para permanecer allí.

La evacuación del personal japonés forma parte de las salidas precipitadas del país después de que los talibanes retomaran el control tras 20 años de guerra y supervisión estadounidense, y después de la huida del presidente Ashraf Ghani.

Japón ha estado involucrado en la financiación de proyectos de reconstrucción en Afganistán desde su ocupación en 2001.

Desde entonces y hasta noviembre de 2020, Tokio había aportado unos 6.800 millones de dólares en ayudas para la reconstrucción y planeaba aportar 720 millones adicionales entre 2021 y 2024, según datos del Ministerio de Exteriores.

"Estos 20 años de esfuerzo desde los ataques terroristas de septiembre de 2001 pueden haberse ido por el desagüe", dijo un funcionario de Exteriores a la agencia de noticias japonesa Kyodo.

La Cancillería japonesa no especificó qué ocurrirá con esta ayuda al desarrollo, pero dijo que seguirá la evolución de la situación en Afganistán, donde cientos de personas se han desplazado hasta el aeropuerto, cerrado a vuelos comerciales, para intentar huir.