Luego de lo sucedido en East Village han alertado a las autoridades acerca del uso de las azoteas para organizar celebraciones con demasiada gente y pocas protecciones. 

REDACCIÓN.- A una mujer que estaba de fiesta en el East Village, Manhattan, le pareció buena idea saltar de un edificio a otro en la madrugada, pero su decisión la llevó a la muerte tras caer siete pisos.

Cameron Perrelli, de 24 años, intentó trepar entre los inmuebles de los número 200 y 202 de la Avenue A alrededor de las 3:30 a.m. del sábado, pero perdió el equilibrio y cayó.

La joven no vivía en ninguno de los edificios y, según The New York Post, era residente de Lower East Side.

Ella trabajaba en el área de finanzas y había acudido a una fiesta de cumpleaños, donde se habría pasado de copas e intentado la hazaña que terminó por matarla.

Según reportes del NYPD, los socorristas llevaron a la joven al Hospital Bellevue, muy cercano a la zona, pero no sobrevivió.

La familia ha escuchado detalles muy distintos de cómo ocurrieron los hechos, se indica, pero hasta ahora no hay una investigación criminal abierta por este caso.

“Tenemos tres historias”, dijo su tío Michael Perrelli al New York Daily News. “Que estaba saltando de un edificio a otro, y nos enteramos de que estaba caminando sobre un respiradero de aire acondicionado, y luego alguien dijo que se resbaló”.

Su padre, Louis Perrelli, dijo que le molestaba enterarse de las frecuentes fiestas nocturnas en el vecindario y en áreas con pocas protecciones.

Describió a su hija como “un ángel” y quien supuestamente siempre era “la conductora designada”.

Las autoridades locales indican que el área había estado llena de fiestas nocturnas semanales con un gran número de personas que excedían con creces los niveles de ocupación segura, sobre todo en azoteas.

Según ABC 7, que también reportó el incidente, la concejal Carlina Rivera está trabajando en dos proyectos de ley centrados en el uso de azoteas “mal administradas” para fiestas.

El presidente del condado de Manhattan, Gale A. Brewer, consideró que tanto el Ayuntamiento como los administradores de edificios no están tomando cartas en el asunto y consideró que los propietarios “son responsables de garantizar que los espacios al aire libre sean accesibles en forma legal y segura”.