RÍO DE JANEIRO.- El juez brasileño Sergio Moro, responsable por el caso de corrupción en la estatal Petrobras y que ha condenado a decenas de empresarios y políticos en el marco de este escándalo, defendió hoy su competencia para investigar al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El juez afirmó en un documento que envió este jueves a la Corte Suprema que tiene competencia para investigar las acusaciones contra el ex jefe de Estado debido a que en dicho proceso no hay ningún acusado con fuero privilegiado.

La aclaración se produjo ante un recurso que los abogados de Lula presentaron ante el Supremo Tribunal Federal (STF) para que la investigación contra el expresidente sea devuelta a la máxima corte del país por citar a parlamentarios que tienen fuero privilegiado.

Lula es investigado por supuestamente haber recibido favores en la adquisición de un apartamento en la playa y por las obras de reforma en una casa de campo que usaba en el interior del estado de Sao Paulo.

En ambos casos supuestamente recibió favores de grandes empresas constructoras acusadas de beneficiarse de los millonarios desvíos de recursos públicos en Petrobras, la mayor empresa de Brasil.

La investigación estaba en manos de los magistrados de la Corte Suprema hasta mayo pasado debido a que Lula había sido nombrado ministro de la Presidencia por su sucesora y ahijada política, Dilma Rousseff, aunque no ejercía el cargo debido a diferentes demandas judiciales.

Sin embargo, tras la decisión del Senado de separar del cargo a Rousseff mientras la somete a un juicio de destitución y de sustituirla por su vicepresidente, Michel Temer, el nombramiento de Lula como ministro quedó sin efectos y el expresidente perdió el fuero privilegiado.

El magistrado Teori Zavascki, uno de los miembros del Supremo, decidió entonces devolver el proceso contra Lula a la primera instancia y dejarlo en manos de Moro, un juez que se ha caracterizado por su rigurosidad en el combate a la corrupción.

Los abogados del expresidente presentaron un recurso contra tal decisión con el argumento de que algunos parlamentarios cuyas conversaciones telefónicas con Lula fueron grabadas por orden de Moro tienen fuero privilegiado y solo pueden ser investigados por la Corte Suprema.

Moro, por su parte, alegó que su investigación no incluye como acusado a ningún político con fuero privilegiado y que las grabaciones telefónicas que autorizó, por decisión del Supremo, no serán utilizadas como pruebas.

"Con la devolución (a Curitiba) del proceso de interceptación (de conversaciones) y de todos los otros en los que figuraba el expresidente recibí autorización del magistrado Zavascki para continuar las investigaciones en su contra (de Lula) y de las otras personas sin prerrogativa de fuero", señaló Moro.

El juez alegó que, por determinación de la Corte Suprema, no incluirá entre las pruebas las conversaciones telefónicas entre Lula y parlamentarios con fuero privilegiado que fueron grabadas por la Policía.

"Sobre los diálogos interceptados, es evidente que solo serán utilizados si tienen relevancia probatoria en la investigación y si no incluyen a personas con fuero", agregó.

La validad de las grabaciones como prueba fue anulada por Zavascki tras la divulgación de una conversación entre Lula y Rousseff en la que la entonces presidenta en ejercicio insinúa que el nombramiento como ministro le servirá para escapar de las manos del juez Moro.