Ciudad del Vaticano.- La crisis económica pesa sobre el balance provisional consolidado de la Santa Sede para el presente 2012, informó hoy el Vaticano, que, no obstante, ha expresado "satisfacción" por los resultados analizados.

Los pasados 14 y 15 de febrero se reunió en el Vaticano el Consejo de Cardenales para el estudio de las cuestiones económicas y de organización de la Santa Sede, presidido por el secretario de Estado ("primer ministro"), el cardenal Tarcisio Bertone.

El objetivo, precisó hoy el Vaticano, fue analizar el balance provisional consolidado de la Santa Sede y el del Estado de la Ciudad del Vaticano para 2012.

El Vaticano distingue entre la Santa Sede, que incluye los dicasterios -ministerios- y organismos anexos, así como las nunciaturas (embajadas por el mundo), y el Estado de la Ciudad del Vaticano, donde se alza la basílica de San Pedro y se encuentran, entre otros, los Museos Vaticanos.

El Estado de la Ciudad del Vaticano tiene una administración independiente de la Santa Sede.

A la reunión asistieron, entre otros, el cardenal español Antonio María Rouco Varela (Madrid), Norberto Rivera Carrera (Ciudad de México), Juan Luis Cipriani (Lima), Jorge Liberato Urosa Savino (Caracas) y Odilo Pedro Scherer (Sao Paulo, Brasil).

"Aunque han expresado satisfacción por los resultados presentados, los cardenales han señalado su preocupación por la situación de crisis general, que no ahorra ni siquiera al sistema económico vaticano en su totalidad", aseguró el Vaticano en un comunicado, en el que no facilitó cifras.

Los cardenales subrayaron, prosiguió el comunicado, que la "insustituible" fuente de financiación de la Santa Sede es la constituida "por las libres donaciones de los fieles", a los que exhortaron "a perseverar en esa obra de bien".

Los purpurados destacaron asimismo la "continúa mejora" de la administración de los bienes y de los recursos económicos.

En esas palabras, observadores vaticanos, vieron una "respuesta" a las acusaciones hechas el pasado año por el actual nuncio en EEUU y exsecretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano - el gobierno que gestiona el Estado-, el arzobispo Carlo María Viganó, en una carta enviada al papa en la que denunciaba "corrupción y mala gestión" en la administración vaticana.

La Santa Sede cerró 2010 con unos beneficios por valor de 9,8 millones de euros y el Estado de la Ciudad del Vaticano con un resultado positivo por valor de 21 millones de euros.

En los dicasterios y otros organismos de la Santa Sede trabajaban a fecha del 31 de diciembre de 2010 un total de 2.806 personas, en su inmensa mayoría eclesiásticos y religiosos, frente a las 2.762 del año 2009.

En el Estado de la Ciudad del Vaticano, el más pequeño del mundo con apenas dos kilómetros cuadrados, trabajaban 1.876 personas, frente a las 1.891 de 2009.