Estados Unidos ha comenzado ya a deportar a los más de 13.000 migrantes que han llegado en los últimos días a esa ciudad texana, lo que llevó a la dimisión de su enviado especial para Haití, Daniel Foote, quien consideró esta acción "inhumana y contraproducente".

Ciudad de México.- La crisis migratoria protagonizada por haitianos se ha extendido a lo largo de México con miles de personas varadas en la frontera sur y otros malviviendo en el norte de país mientras buscan cruzar a Estados Unidos.

La región vive una ola migratoria sin precedentes desde comienzos de año con un flujo histórico de 147.000 indocumentados detectados en México de enero a agosto, el triple de 2020, y un récord de 212.000 migrantes detenidos solo en julio por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos.

Esta última semana la situación se ha recrudecido enormemente en el norte de México con el arribo de miles de haitianos que intentaron cruzar desde Ciudad Acuña, en el estado de Coahuila, hasta Del Río (Texas), dejando trágicas imágenes como la de un agente de la Patrulla Fronteriza golpeando aparentemente con un látigo a un haitiano.

Mientras que en México, centenares de ellos pernoctan ahora en un campamento improvisado en Ciudad Acuña, vigilado por las autoridades, y se debate entre intentar cruzar a Estados Unidos o apostar por solicitar refugio.

Tras la brutalidad registrada en este punto de la frontera, muchos migrantes llegaron esta semana a la fronteriza Reynosa, urbe ubicada en el peligroso estado de Tamaulipas, y a Monterrey, en el norteño estado de Nuevo León.

En ambos puntos, miles de ellos han saturado los albergues existentes y han llegado a dormir a la intemperie, reflejando las dificultades que tiene el país para atender la crisis existente.

CONTINÚAN DEPORTACIONES

Estados Unidos ha comenzado ya a deportar a los más de 13.000 migrantes que han llegado en los últimos días a esa ciudad texana, lo que llevó a la dimisión de su enviado especial para Haití, Daniel Foote, quien consideró esta acción "inhumana y contraproducente".

"Lejos de sentir alivio de llegar a la frontera ahora estamos pensando que está un poco fea la situación y están deportando gente", manifestó esta semana Efe el haitiano Jhony, todavía desde Reynosa, mientras evaluaba si seguía hasta Ciudad Acuña o se quedaba en este localidad.

El titular del Instituto Nacional de Migración (INM) de México, Francisco Garduño, dio un mensaje un tanto ambiguo, pues mientras que animó a los haitianos a solicitar refugio en el país, habló también sobre el cumplimiento de la ley que rige el país.

Horas después, a casi 2.500 kilómetros hacia el sur, autoridades de la Guardia Nacional interceptaron este jueves a una cincuentena de haitianos que acababan de cruzar desde Guatemala a México por una peligrosa ruta y los regresaron al país centroamericano, según constató Efe.

Mientras que las autoridades mexicanas informaron esta semana de la intercepción en el último mes de más de 63.000 migrantes.

RELACIONES DIPLOMÁTICAS

Entre tanto, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, insistió en la necesidad de atender las "causas" de la migración y reiteró a su homólogo estadounidense, Joe Biden, en que envíe recursos para proyectos productivos a Centroamérica.

"Hay que atender el fondo (de la cuestión migratoria), primero, no queremos que México sea un campamento de migrantes", afirmó el mandatario este viernes.

Lamentó que Estados Unidos lleva décadas sin invertir en América Latina y el Caribe para apoyar a los pueblos "pobres", pero aseguró que el actual Gobierno de Joe Biden es "sensible".

¿MEJOR EN MÉXICO?

Cuando llegó Biden a la Casa Blanca en enero, el mandatario eliminó el polémico Protocolo de Protección a Migrantes (MPP, en inglés), que impulsado por Donald Trump dejó varadas en México a unas 70.000 personas que esperaban una cita en una corte estadounidense para su asilo.

Pero mediados de agosto el Tribunal Supremo estadounidense avaló el restablecimiento de dicho programa.

Y además, Estados Unidos sigue deportando a migrantes mediante el título 42, que permite expulsar de manera inmediata con el coronavirus como justificación.

Al menos un centenar de migrantes se instalaron el miércoles frente a las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) de la Ciudad de México para tramitar su solicitud de refugio.

Algunos, como la haitiana Marie Sola St Fort, explicaron que tras semanas esperando en Tapachula, en el sur de México, una respuesta de la Comar se movieron para agilizar sus trámites.

Su sueño continúa siendo Estados Unidos, aunque muchos otros ya se plantean quedarse a trabajar a México ante la cerrazón de la primera potencia mundial.

En declaraciones a medios, el coordinador de la Comar, Andrés Ramírez, explicó este miércoles que México recibió una cifra histórica de 77.559 solicitudes de refugio -provenientes de 99 nacionalidades diferentes- entre enero y agosto.

No obstante, imágenes como las de hace unas semanas en las que un agente migratorio pateaba a un migrante en Chiapas desataron mucha polémica y el suceso llegó a ser condenado por varias agencias de la ONU.

Abriendo más dudas sobre qué tan seguro es permanecer en un México acechado por el crimen organizado y la corrupción, y que ha registrado varias tragedias migrantes en la última década. Una de las más aterradoras el pasado enero en Camargo (Tamaulipas), cuando aparecieron calcinadas 19 personas, la mayoría de ellas guatemaltecas.