Por su parte, la Asociación de Periodistas Haitianos (AJH, en sus siglas en francés) denuncia "palizas" y todas las formas de "brutalidad" de que son objeto estos trabajadores.

Puerto Príncipe.- Romelo Vilsaint sangraba copiosamente tras recibir en la cabeza el impacto de un bote de gas lacrimógeno. Pero ello no ocurrió en la calle, sino en una comisaría en pleno centro de Puerto Príncipe, donde acudió para solidarizarse con su compañero Roberst Dimanche, golpeado y detenido por la Policía. Es el séptimo periodista muerto en Haití en 2022.

En vísperas de que el 2 de noviembre tenga lugar el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, Vilsaint, de la radio en línea Generation 80, se sumaba el domingo a la lista de víctimas, en un año oscuro para el ejercicio de la profesión en Haití.

Antes que él murieron este 2022 Wilguens Louissaint, colaborador en distintos medios digitales y Amady John Wesley, de Radioemisora Écoute; Maxihen Lazarre, Rois des Infos; Frantzsen Charles, de FS NEWS y Tayson Lartigue, Tijèn Jounalis en Facebook, y este mismo octubre Tess Garry, de Radio Lebon FM.

UNA PROFESIÓN AL BORDE DEL CAOS

"La situación de la prensa es caótica", afirma a EFE el presidente de la Asociación Haitiana de Medios en Línea (AHML), Godson Lubrun, quien recuerda que los informadores son víctimas de atentados, ataques, asesinatos y amenazas debido a su trabajo.

Entre 2018 y 2022, Haití ha perdido una docena de periodistas y trabajadores de los medios de comunicación asesinados por bandas armadas o muertos a manos de la Policía.

Además, desde 2010 hasta hoy decenas de informadores han abandonado el país con destino a Estados Unidos, Canadá y República Dominicana por la inseguridad, las malas condiciones laborales y la miseria.

Y es que la prensa no escapa a la crisis sin precedentes en todos los órdenes que afronta Haití desde hace meses: violencia extrema, continuas protestas antigubernamentales, resurgimiento del cólera, aguda escasez de combustible.

La inseguridad está en pleno apogeo en un contexto en el que las bandas actúan con impunidad, mientras las autoridades estatales se muestran totalmente impotentes y en un momento en que los secuestros, los robos, las violaciones y los ataques se han convertido en algo habitual, sobre todo en el área metropolitana de Puerto Príncipe, controlada en al menos el 60 % por esos grupos armados.

"Desgraciadamente, los periodistas no pueden ejercer libremente esta noble profesión a causa de la situación de la seguridad", lamenta Berrick Estidore, presidente de la Red Nacional de Medios en Línea (Renamel).

Asimismo, según Lubrun, "los periodistas están técnicamente desempleados porque sus medios no pueden seguir funcionando debido a las dificultades a la hora de conseguir combustible".

A ello se suma que cubrir la información sobre el terreno es prácticamente imposible, pues se necesita la autorización de los jefes de las todopoderosas bandas armadas.

LA LIBERTAD DE PRENSA, VILIPENDIADA

"Las libertades de expresión y de prensa están amenazadas en Haití", alerta Lubrun, para quien un país donde se suceden los asesinatos de reporteros experimenta un retroceso en la libertad de estos profesionales a la hora de informar.

En el mismo sentido, el periodista Berrick Estidore afirma que "en un país donde el Estado de derecho casi no existe no se puede hablar de libertad de prensa", una actividad que está en el corazón de la democracia.

Por su parte, la Asociación de Periodistas Haitianos (AJH, en sus siglas en francés) denuncia "palizas" y todas las formas de "brutalidad" de que son objeto estos trabajadores.

Recalca que la seguridad de los medios y la libre circulación de los informadores son esenciales para el pleno y completo ejercicio de las libertades de prensa, pensamiento y expresión y para el derecho a la información, componentes esenciales de la democracia, por lo que insiste en la necesidad de una mayor seguridad y libertad de movimiento.

LA IMPUNIDAD REINA FRENTE A UNA JUSTICIA IMPOTENTE

Ante los asesinatos, intentos de asesinato y amenazas de muerte contra los informadores, la Justicia se muestra impotente y reina la impunidad.

"Los autores de esos actos no se preocupan porque las investigaciones relativas a periodistas que han sido víctimas nunca han concluido", declara Lubrun a EFE y añade: las pesquisas "se estancan" ante una Justicia "casi inexistente".

En su última Asamblea General celebrada en Madrid, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) aprobó una resolución en la que destaca la "situación de indefensión y de alto riesgo" para los periodistas en Haití y pide al Gobierno que "garantice la preservación de la libertad de expresión y el ejercicio libre y seguro del periodismo".