Desde su formación ha llevado a cabo una brutal campaña de atentados en todo el país y junto con otros grupos ha provocado la muerte de unas 70.000 personas en actos terroristas, según datos del Gobierno paquistaní.

Islamabad.- El principal grupo talibán paquistaní, el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), advirtió este lunes a los periodistas de que no aludan a su organización como "terrorista" ni "extremista", si no quieren hacer "enemigos".

El portavoz del grupo terrorista, Mohamed Khurasani, consideró que el uso de tales etiquetas es una muestra de "parcialidad" de los medios de comunicación y de los periodistas.

"Pedimos a los periodistas locales y extranjeros, y a los medios de comunicación, que se abstengan de la parcialidad en la lucha entre el TTP y el Estado paquistaní", dijo en un comunicado Khurasan.

"A partir de ahora llamadnos Tehreek-e-Taliban Pakistan. De otra manera haréis enemigos", añadió el insurgente.

El TTP es un paraguas de varios grupos tribales creado en 2007 que buscan imponer un estado islámico en Pakistán y es aliado de los talibanes afganos, a los que guardan lealtad.

Desde su formación ha llevado a cabo una brutal campaña de atentados en todo el país y junto con otros grupos ha provocado la muerte de unas 70.000 personas en actos terroristas, según datos del Gobierno paquistaní.

El último de sus ataques se produjo ayer mismo, cuando uno de sus suicidas se inmoló en un control policial y mató a tres soldados e hirió a otras 20 personas en la ciudad de Quetta, en el oeste de Pakistán.

A finales de abril los talibanes paquistaníes mataron a cinco personas e hirieron a otras quince en un hotel de lujo de Quetta, en una acción contra el embajador chino en Pakistán.

En otro ataque en junio, ocho personas murieron, cuatro de ellos soldados, y otras trece resultaron heridas en el ataque de un grupo de insurgentes contra un puesto militar también en Quetta.

La violencia terrorista ha disminuido notablemente en Pakistán desde que el Ejército lanzó una operación en las zonas tribales del noroeste en junio de 2014, que más tarde amplió al resto del país, que debilitó al TTP.

Pero en los últimos meses han aumentado los ataques de nuevo, coincidiendo con la llegada al poder en Afganistán de los talibanes afganos, que tomaron el control de Kabul a mediados de agosto.