Se refirió a la gestión medioambiental, uno de los puntos más críticos y abandonados por el Gobierno de Bolsonaro, y aseguró que en los cuatro de años de mandato del líder ultraderechista hubo "un aumento de 59 % en la deforestación amazónica".

BRASIL.- El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este jueves que el 1 de enero asumirá un país "en una situación de penurias", que atribuyó a la "tempestad del fascismo" desatada por el Gobierno de Jair Bolsonaro.

Lula encabezó una ceremonia en la que fue presentado el informe final elaborado por el equipo de transición, sobre el cual dijo que desveló la "irresponsabilidad" que primó en la gestión del líder de la ultraderecha, a quien derrotó en las elecciones de octubre.

"No pretendo hacer pirotecnia con ese material", garantizó Lula, quien dijo que, más allá de servir para organizar el trabajo, ese informe permitirá que "la sociedad brasileña" conozca la realidad en que el país se encuentra después de lo que calificó de "tempestad de fascismo", por los cuatro años en que gobernó Bolsonaro.

El contenido del informe final fue resumido por el vicepresidente electo, Geraldo Alckmin, coordinador el equipo de transición, quien dijo que"el Brasil que recibirá Lula es mucho más difícil y triste" y "sufre retrocesos en todas las áreas".

Citó la salud, con deficiencias en la vacunación contra la covid, pero también en las campañas contra la poliomielitis, una enfermedad contra la que "el 50 % de los niños" del país no cuenta con la pauta completa de inmunización.

También dijo que fueron comprobados "enormes retrocesos" y unos serios problemas presupuestarios en la educación y la cultura, una grave situación en la infraestructura, con "14.000 obras paradas", y una "paralización" en la construcción de viviendas populares.

Se refirió a la gestión medioambiental, uno de los puntos más críticos y abandonados por el Gobierno de Bolsonaro, y aseguró que en los cuatro de años de mandato del líder ultraderechista hubo "un aumento de 59 % en la deforestación amazónica".

"En fin, ha habido un desmonte del Estado brasileño" por causa "no de austeridad, sino de falta de eficiencia", y ahora el nuevo Gobierno tendrá "una tarea hercúlea" por delante, dijo Alkcmin.

Tanto Lula como el vicepresidente electo tuvieron palabras de "agradecimiento" con las cámaras legislativas, que este miércoles aprobaron una enmienda constitucional que dejará fuera de las normas fiscales el dinero que el nuevo Gobierno dedicará a la asistencia de los más pobres.

Lula sostuvo que la aprobación de esa medida era necesaria "para cubrir la irresponsabilidad del Gobierno que va a salir", y el apoyo que tuvo hasta de fuerzas políticas que estarán en la oposición a partir del 1 de enero ha sido "una demostración de solidaridad con el pueblo más pobre de este país".