La Unión Europea ha insistido en que quiere ayudar al Gobierno británico a ratificar el acuerdo, pero ha establecido límites a las opciones que están sobre la mesa y ha descartado cualquier cambio al texto del tratado de salida que aprobaron hace poco más de dos semanas los 27 socios comunitarios.

LONDRES, Reino Unido.- La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, inició hoy una gira diplomática que la llevó a La Haya, Berlín y Bruselas para tratar de obtener nuevas concesiones en el acuerdo del "brexit" que faciliten su aprobación en el Parlamento del Reino Unido.

May ha aplazado la votación que estaba prevista esta noche, en la que estaba abocada a la derrota, y espera regresar antes del 21 de enero a la Cámara de los Comunes con nuevas propuestas que satisfagan al sector más euroceséptico de su partido y a sus socios del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP).

La Unión Europea ha insistido en que quiere ayudar al Gobierno británico a ratificar el acuerdo, pero ha establecido límites a las opciones que están sobre la mesa y ha descartado cualquier cambio al texto del tratado de salida que aprobaron hace poco más de dos semanas los 27 socios comunitarios.

May inició su periplo continental por la mañana en La Haya, donde mantuvo un desayuno de trabajo con el primer ministro holandés, Mark Rutte, un mandatario con experiencia en obtener concesiones de la UE para superar bloqueos políticos.

Rutte logró en 2016 agregar un anexo al tratado de la UE con Ucrania para clarificar que el acuerdo no implica la obligación de proveer asistencia militar a Kiev y no otorga derechos a los ciudadanos ucranianos en territorio comunitario, entre otros cuestiones.

Aquel anexo, que permitió que el Parlamento holandés diera su visto bueno, especificaba además que era un texto "legalmente vinculante", algo que May puede exigir a Bruselas respecto a las concesiones que espera obtener sobre mecanismo de salvaguarda de Irlanda del Norte.

Los eurescépticos del Partido Conservador y el DUP temen que esa cláusula puede dejar atado al Reino Unido a las estructuras comunitarias durante años.

May quiere "garantías adicionales" de que la salvaguarda no será permanente, aunque Bruselas ha insistido hasta ahora en que el mecanismo de seguridad debe mantenerse hasta que se firme un nuevo acuerdo comercial que permita mantener abierta la aduana en Irlanda del Norte.

"No hay espacio para renegociar", advirtió el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aunque "sí para una mayor clarificación e interpretación, sin abrir de nuevo el pacto", puntualizó.

Tras conversar con Rutte, la mandataria británica viajó a Berlín, donde dialogó con ña canciller alemana, Angela Merkel, y con su sucesora como secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer.

Ya por la tarde, en Bruselas, se reunió con los presidentes del Consejo Europeo y la Comisión Europea, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker, y prevé viajar mañana a Dublín para departir con el primer ministro irlandés, Leo Varadkar.

"Lo que me han mostrado en estas reuniones es que existe una determinación compartida para lidiar con este asunto y solucionar el problema", dijo May tras su primera ronda de reuniones.

Tusk, sin embargo, mostró cautela tras su conversación con ella: "Está claro que la UE de los Veintisiete quiere ayudar. La cuestión es cómo", sostuvo.

La primera ministra no aclaró si planea regresar a la Cámara de los Comunes antes de Navidad con un nuevo texto que someter a votación o esperará hasta enero, y se limitó a decir que se está al "inicio de las negociaciones" sobre las nuevas garantías que espera obtener.

En Londres, los partidos de la oposición han aumentado la presión sobre el líder laborista, Jeremy Corbyn, para que convoque una moción de censura en el Parlamento, mientras que han vuelto a aumentar los rumores en la prensa británica sobre una posible moción de confianza en el seno del Partido Conservador para apartar a May del liderazgo.

La libra esterlina respondió ayer con una aguda caída al anuncio de que May planeaba aplazar la votación sobre el "brexit", aunque hoy moderó ese retroceso y perdió un 0,05 % frente al euro y un 0,37 % respecto al dólar.