Beirut.– El grupo chií Hizbulá aseguró este miércoles que se encuentra en medio de intensos enfrentamientos con el Ejército israelí en Taybeh, en el sur del Líbano, uno de los principales puntos de confrontación entre las partes y donde dice haber destruido ocho de sus tanques.
Según un comunicado emitido por el movimiento, sus combatientes pudieron destruir al menos ocho tanques israelíes en esa localidad cercana a la frontera de facto. Posteriormente, también estallaron enfrentamientos en las inmediaciones del pueblo meridional de Al Qantara, ampliando el foco de la violencia.
«Después de que una fuerza blindada del Ejército israelí enemigo avanzara desde la localidad de Taybeh hacia la entrada de Al Qantara, los combatientes de la Resistencia Islámica se enfrentaron con ella y atacaron con misiles desde poca distancia una excavadora D9«, afirmó Hizbulá en otra nota.
Como parte de los choques en esa segunda ubicación, también atacaron al menos otros dos tanques, intensificando las hostilidades en la zona.
- La escalada refleja un aumento significativo de la tensión militar en el sur libanés.
Operaciones terrestres y aéreas
Hace diez días, Israel anunció una nueva operación terrestre dentro del territorio libanés, donde ya había incrementado su presencia al inicio de la ofensiva aérea lanzada contra el Líbano a comienzos de mes.
En este contexto, las tropas israelíes y Hizbulá han protagonizado choques en Khiam, Naqoura, Markaba y Taybeh, entre otras aldeas del sur del país, donde se teme que el Estado judío pretenda establecer una zona tapón con intención de ocupar parte de la franja fronteriza a largo plazo.
Seguridad y desplazamiento
Según declaraciones del propio grupo, no van a permitir que la población libanesa desplazada de la región regrese a sus hogares hasta que puedan garantizar la seguridad de los pueblos del norte de Israel.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, que observa con preocupación la escalada de hostilidades, los ataques con misiles y la posibilidad de un conflicto más amplio que podría afectar a la estabilidad regional.
Hizbulá y Israel permanecen en un estado de tensión constante, y cualquier movimiento adicional podría desencadenar nuevos enfrentamientos, poniendo en riesgo tanto a civiles como a infraestructuras críticas en la zona fronteriza.