Santiago de Chile.- Latinoamérica se encuentra en una posición «relativamente más favorable» que otras regiones frente al choque que supone la guerra en Oriente Medio.
Pero el impacto del alza del precio de los combustibles es muy heterogéneo en materia fiscal, comercial y de precios entre los distintos países, alertó este viernes la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El secretario ejecutivo de Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, indicó que la guerra «vuelve a poner de manifiesto la magnitud de la interdependencia de la economía mundial y la rapidez con que las disrupciones y los choques se transmiten entre países y regiones».
Combustibles más caros golpean a los hogares
El alza en el precio de los combustibles erosiona el poder adquisitivo de los hogares en toda la región, tanto de forma directa -por su peso en la canasta de consumo- como indirecta, al encarecer el transporte y la distribución del resto de bienes, indicó el organismo con sede en Santiago de Chile en un nuevo informe.
Además, agregó, que el aumento directo de los precios de los fertilizantes, cuya oferta, al igual que la de petróleo y gas, está en gran proporción concentrada en el golfo Pérsico.
Exportadores e importadores, impacto desigual
En cuanto a la balanza comercial, los siete países exportadores netos de hidrocarburos mejorarán sus cuentas, mientras que los importadores netos —que son, en número, la gran mayoría— sufrirán deterioros, apuntó.
En un escenario de precios de petróleo 25% más altos que en 2025, el impacto sobre la balanza comercial es levemente positivo para América Latina y el Caribe en su conjunto (+0.05% del PIB en 2026) y para América del Sur (0.13%)», explicó Cepal.
Sin embargo, señaló que «es negativo para los países del Caribe no exportadores de hidrocarburos y para el grupo conformado por Centroamérica, Haití y la República Dominicana (-0.5 y -0.9%, respectivamente)».
Algunos gobiernos de la región optaron por absorber parte del aumento de los combustibles mediante rebajas de impuestos u otros mecanismos para proteger el poder adquisitivo de los hogares, erosionando sus cuentas en un escenario de estrechez fiscal.
«En los países exportadores netos de energía, los mayores ingresos fiscales por precios más altos actúan como amortiguador parcial, pero en los importadores netos ese mayor gasto no tiene contrapartida por el lado de los ingresos y redunda en un mayor deterioro de las cuentas fiscales», añadió el organismo.
El documento apuntó que, más allá de cómo evolucionen los precios de los bienes energéticos en los próximos meses y del desarrollo de las negociaciones de paz, el promedio de 2026 ya resultará al menos un 25% más alto que el de 2025.
La Cepal corrigió a la baja, en abril, su previsión de crecimiento del producto interno bruto (PIB) regional para este 2026, pasando del 2.3% proyectado en diciembre a 2.2%, y estimó que la inflación alcanzará el 3%.