Kabul. – El Gobierno de los talibanes afganos cuestionó este martes el informe de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), que documentó 499 civiles muertos, y aseguró que las hostilidades fronterizas entre Afganistán y Pakistán han dejado, en realidad, casi 900 fallecidos desde febrero hasta ahora.
Debe señalarse que solo desde febrero han muerto cerca de 900 civiles inocentes, la mayoría de ellos niños, mujeres y pacientes en tratamiento por drogodependencia», afirmó el portavoz adjunto de los talibanes, Hamdullah Fitrat, en un comunicado, al añadir que otras 814 personas resultaron heridas.
Fitrat aseguró que las cifras del Gobierno talibán muestran un número de víctimas civiles significativamente superior al documentado por la UNAMA.
Choque por el balance de víctimas
La reacción se produjo horas después de que la UNAMA afirmara en un informe que había documentado 499 muertes de civiles y 1.216 heridos, entre ellos mujeres y niños, como consecuencia de las hostilidades a ambos lados de la Línea Durand entre las fuerzas del Gobierno talibán de Afganistán y las fuerzas de seguridad de Pakistán entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de junio de 2026.
Desafortunadamente, el régimen militar paquistaní ha llevado a cabo repetidos ataques brutales e indiscriminados en Afganistán, resultando en la muerte y lesiones de un gran número de nuestros compatriotas y el desplazamiento de decenas de miles de familias», lamentó Fitrat.
El portavoz denunció, además, daños a la infraestructura civil, con la destrucción total de «1,179 viviendas, 260 comercios, 15 escuelas, 13 seminarios religiosos (madrasas), 35 mezquitas y decenas de vehículos».
Esta ofensiva, detalló el comunicado, ha forzado a unas 28,000 familias a abandonar sus hogares para reubicarse en otras provincias del país.
Daños civiles y desplazamiento en Afganistán
Las relaciones entre Afganistán y Pakistán se han venido deteriorando desde el retorno de los talibanes al poder en Kabul en 2021, con Islamabad acusando al régimen vecino de apoyar a grupos terroristas que operan en territorio paquistaní.
Las autoridades afganas rechazan repetidamente esas acusaciones y sostienen que no permiten que su territorio sea utilizado para amenazar a otras naciones.
La disparidad en los balances de víctimas ya se había evidenciado en incidentes concretos recientes. Entre ellos figura el ataque aéreo contra el Hospital de Rehabilitación Omid de Kabul, ocurrido en marzo, en el que la ONU logró documentar 269 civiles muertos, mientras que las autoridades talibanes elevaron el balance a más de 400 fallecidos.
