El ataque ejecutado este domingo por Estados Unidos sobre la isla iraní de Larak destruyó dos plataformas para disparar cohetes cargados con minas marinas que Teherán se preparaba para lanzar al estrecho de Ormuz, según indicó un funcionario estadounidense a la cadena CNN.
Según la fuente, que pidió anonimato, el ejército estadounidense realizó el ataque, que se ejecutó con drones y supone el primero de Washington contra un objetivo iraní en más de un mes, cuando se observó a fuerzas iraníes preparándose para lanzar estos cohetes que depositan minas en el agua.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el pasado martes que el Comando Central (CENTCOM) había completado el desminado de las rutas marítimas internacionales en el estrecho de Ormuz.
Trump aseguró que se había advertido a Irán que cualquier embarcación que colocase nuevos dispositivos explosivos en este paso marítimo, por el que circula parte importante de los hidrocarburos que se exportan globalmente, sería «destruida de inmediato y de manera sistemática».
Las agencias iraníes Fars y Tasnim reportaron los ataques contra la isla de Larak, situada en la franja septentrional del estrecho.
Un portavoz de la Guardia Revolucionaria aseguró, a su vez, que esta «agresión terrorista» será «castigada».
El de hoy es el primer ataque del que se tiene constancia desde finales de julio, cuando los medios informaron de bombardeos contra decenas de objetivos militares de la Guardia Revolucionaria.
Tras el colapso de las conversaciones para alcanzar la paz y tras expirar el alto el fuego y el plazo de 60 días para tratar de lograr una salida negociada al conflicto, Washington anunció un nuevo y severo paquete de sanciones contra Teherán, dando la impresión de que su Administración iba a optar principalmente por la presión económica.
Sin embargo, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, salió después al paso para aclarar que el Pentágono no descartaba seguir llevando a cabo «ataques cinéticos» si fuera necesario.