El grupo chií libanés Hizbulá y las tropas de Israel mantuvieron este miércoles enfrentamientos en el sur del Líbano, que fue blanco de nuevo de fuertes bombardeos israelíes que causaron víctimas.
Ambos bandos utilizaron artillería pesada y cohetes durante los mencionados choques en el distrito de Bint Ybeil de la ciudad de Aitarun, en la frontera con Israel, según informó la agencia oficial libanesa NNA.
Sobre estos bombardeos, la NNA recogió «un violento ataque contra la zona de Laylaki en los suburbios del sur, así como otro contra la localidad de Zalaya, en el oeste del Valle de la Bekaa.

Según el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud, tres civiles murieron, incluido un paramédico, en dos ataques en la localidad de Hanawiya, en el sur del país.
El primer bombardeo hirió a dos civiles y, cuando el paramédico llegó para atenderlos, las fuerzas israelíes lanzaron un segundo ataque aéreo, matando a los tres.
Otro bombardeo se saldó con un muerto y ocho heridos en la zona de Al Housh, también en el sur del Líbano, de acuerdo a la misma fuente del Ministerio de Salud libanés.
Desde el inicio del conflicto, los ataques aéreos israelíes contra el Líbano han causado 570 muertos y más de 1.400 heridos, y han provocado el desplazamiento forzoso de 667.000 personas.
La escalada de violencia entre Hizbulá e Israel ha generado preocupación a nivel internacional, con llamados urgentes de organizaciones humanitarias y países vecinos para detener los enfrentamientos y proteger a la población civil.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha instado a ambas partes a cesar los ataques y a garantizar corredores humanitarios para permitir el acceso seguro a atención médica y suministros básicos, especialmente en las áreas más afectadas del sur del Líbano.
Por otro lado, la crisis humanitaria se agrava día a día, con miles de familias desplazadas que se refugian en escuelas, mezquitas y albergues improvisados. Las autoridades libanesas enfrentan dificultades para proveer asistencia, mientras hospitales y centros de salud, ya saturados, luchan por atender a los heridos de los bombardeos.
La comunidad internacional ha comenzado a movilizar ayuda de emergencia, pero la incertidumbre sobre la duración del conflicto mantiene en riesgo la seguridad y el bienestar de cientos de miles de civiles.