El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, desmintió este jueves que la presidencia francesa del Grupo de los Siete (G7) haya recibido presiones por parte de Estados Unidos para retirar la invitación a Sudáfrica para participar en la cumbre de los líderes del G7 en Evian el próximo junio.

El jefe de la diplomacia francesa, cuyo país ejerce este año la presidencia del G7, señaló que París sigue «en estrecho contacto con Sudáfrica, que sigue siendo un socio esencial de Francia en todos los grandes desafíos globales».

Relación con Sudáfrica

Según el portavoz, Ramaphosa aceptó la decisión de Francia, comunicada personalmente por el embajador francés en Pretoria, David Martinon, a la asesora especial del presidente para Asuntos Exteriores, la abogada Nokhukhanya Jele, hace unas semanas, ya que comprendía «la presión a la que han sido sometidos».

La decisión de París -añadió- «no afectará la estrecha relación bilateral que mantenemos».

Decisión de París

Barrot, por su parte, explicó en la rueda de prensa que Francia ha tomado una decisión «coherente» con su voluntad de celebrar un G7 «más reducido, centrado en cuestiones globales».

Macron brindó un firme apoyo a Ramaphosa durante la presidencia sudafricana del G20 (grupo de economías desarrolladas y emergentes) en 2025, que Washington intentó socavar incansablemente tras un deterioro de las relaciones entre EE.UU. y Sudáfrica desde la vuelta del presidente Donald Trump a la Casa Blanca el año pasado.

Apoyo de Macron a Ramaphosa

Tras asumir la presidencia rotatoria del G20 el pasado 1 de diciembre, Estados Unidos anunció, en una medida sin precedentes, que excluiría a Sudáfrica —miembro del grupo— de sus actividades durante todo 2026.

El pronunciamiento de Jean-Noël Barrot se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas dentro de los foros multilaterales, donde decisiones sobre invitaciones y participación suelen interpretarse como señales diplomáticas.

En este escenario, la postura de Francia busca reafirmar su autonomía en la conducción del Grupo de los Siete y evitar que la controversia afecte la agenda de la cumbre, centrada en desafíos globales como la seguridad, la economía y el cambio climático, en los que Sudáfrica desempeña un papel relevante.