El Gobierno de Nicaragua denunció este miércoles «la violenta persecución contra migrantes inocentes» por orden de la Administración estadounidense de Donald Trump, al mismo tiempo que negó que existan restricciones a la libertad religiosa en el país centroamericano.

Esa comunidad migrante, honesta, trabajadora, en Estados Unidos hoy vive abuso y acoso de las autoridades, separación de familias, agresión a niños y niñas, violación sistemática de todos sus derechos humanos. Perseguidos, amenazados, encarcelados, ven arrebatada su dignidad humana», reprochó Managua.

El Gobierno que presiden los esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo sostuvo que «esa sí es realidad, vergonzosa y angustiante».

Denuncias contra Estados Unidos

¡Están crucificando nuevamente a Cristo Jesús!», lanzó el Ejecutivo nicaragüense, que llamó a quienes han «vertido falsedades» sobre sus vivencias religiosas «a desmentir lo que evidentemente constituye solamente una campaña política de desinformación interesada, que alimenta el odio, que nada tiene que ver con la religión o la fe».

Nicaragua expresó que «como siempre, hay fariseos que sirven a intereses foráneos, falsos que nunca han sido ni pastores, ni promotores de valores, como la fraternidad o el bien común, que tanto necesita este mundo complejo».

Según el Gobierno sandinista, esas acusaciones «perversas» sobre la restricción a la libertad religiosa en Nicaragua han sido emitidas por «voceros del Gobierno norteamericano».

Acusaciones de Restricción Religiosa

En marzo de 2023, el fallecido Papa Francisco calificó como una «dictadura grosera» el Gobierno de Ortega en Nicaragua, un mes después de la condena por «traición a la patria» del obispo Rolando Álvarez a 26 años y cuatro meses de prisión, ahora exiliado y desnacionalizado.

Ortega, a su vez, disolvió y expropió a la Compañía de Jesús, orden a la que pertenecía el sumo pontífice, y también ha calificado de «mafia» y antidemocrática a la Iglesia.

Además, al menos 261 religiosos, incluido el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Carlos Herrera, han sido desterrados de ese país, como resultado de la «persecución religiosa contra la Iglesia Católica«, según el informe titulado «Fe bajo fuego» de la ONG humanitaria Colectivo Nicaragua Nunca Más