La Paz.- La escasez de combustibles ha provocado filas de kilómetros que serpentean por La Paz, con conductores que duermen durante días en sus vehículos e improvisan carpas sin saber cuándo llegarán las cisternas a las gasolineras, en medio de crecientes tensiones y agotamiento tras seis semanas de bloqueos de carreteras impulsados por sectores que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz en Bolivia.

Las largas columnas de vehículos inmóviles ocupan avenidas enteras en todos los barrios donde hay una gasolinera, pero también más de tres kilómetros de la autopista que une La Paz y la vecina ciudad de El Alto, con centenares de vehículos, autobuses y camiones, cuyos conductores cerraron este martes la ruta, quemando neumáticos para exigir el combustible que les permita trabajar.

Realmente, estamos cansados de que este Gobierno no hace nada. El presidente de la estatal YPFB no dice si hay gasolina o no hay gasolina. Ya estamos durmiendo muchas noches», dijo a EFE Jorge, un conductor que prefirió no dar su apellido, junto a una fogata prendida en medio de la autopista.

Bloqueos y tensión

Esta ruta estratégica para La Paz sufre bloqueos no solo de los conductores que reclaman gasolina, sino también de los manifestantes que exigen la renuncia del presidente Paz, alentados por la Central Obrera Boliviana (COB) y los sindicatos campesinos del altiplano.

En la ciudad, las filas de vehículos aparecen y desaparecen en las vías; a veces se cruzan, generando airados reclamos entre los conductores, que pasan los días en incertidumbre, pendientes de las noticias sobre los posibles desbloqueos que permitan el tránsito de cisternas con gasolina y preocupados por dejar a sus familias por días.

Fidel Paz, quien trabaja como conductor de un vehículo escolar, contó a EFE que está en la fila desde el pasado viernes en la mañana.

Viernes, sábado, domingo, lunes y martes. Yo creo que voy a llegar a casa directamente a firmar el divorcio», ironizó Paz y también comentó que las clases escolares son virtuales debido a la falta de combustibles para el transporte.

El hombre hizo amistad en la fila con el abogado Benjamín Torres, quien dijo a EFE que no puede arriesgarse a dejar el auto por miedo a posibles robos, aunque en otros lugares los conductores están organizados para dejarlos en las noches al cuidado de uno de ellos o, de plano, los dejan vacíos, pero numerados para no perder el puesto.

También están pendientes de las decisiones que asuma el Gobierno de Paz sobre decretar o no un estado de excepción, tras promulgar el lunes una ley que permite movilizar a las Fuerzas Armadas en el control de las protestas.

Lo que tenemos que hacer es esperar a que se aplique el estado de excepción. No hay otra salida más», afirmó Torres, para quien la causa del conflicto es que Paz no ha invitado a los sindicalistas a formar parte del Gobierno, como ocurría durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), encabezados por Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).

Espera en las filas

En otra fila, la joven Fabiola Coyo instaló hace tres días una carpa donde pasa la noche en medio del frío invernal de La Paz, pero no tiene alternativa porque necesita el vehículo para repartir mercadería.

La situación está muy complicada y tampoco da soluciones el presidente (…) La verdad, no espero nada, tengo nomás que hacer fila, eso es lo que queda», declaró Coyo a EFE.

La también joven María René Mita forma fila desde hace dos días para recibir cinco litros en un bidón para la motocicleta de su esposo, que trabaja como repartidor a domicilio.

Prácticamente nos están diciendo que va a llegar. Cada día nos dicen eso y, aun así, tenemos esperanza de que sí va a llegar, pero estamos durmiendo en la calle», dijo a EFE Mita, quien la semana pasada hizo el mismo esfuerzo, pero fue en vano.