La captura se produjo después de que la Interpol en San José recibiera un dato confidencial, verificara su identidad y confirmara una orden internacional, antes de coordinar su entrega a las autoridades salvadoreñas.

Un hombre identificado como Garay Benítez, de 27 años, fue arrestado en Costa Rica tras permanecer cinco años oculto en el país, donde trabajó en el sector de la construcción, según medios.

Las autoridades determinaron que Benítez era requerido por la justicia de El Salvador por su presunta vinculación con la pandilla Mara 18 (M-18), una de las organizaciones criminales más extendidas en Centroamérica.

Detención y entrega a El Salvador

El caso cobró relevancia luego de que la Oficina Central Nacional de Interpol en San José detuviera al sospechoso y lo entregara a las autoridades salvadoreñas para que enfrente el proceso judicial correspondiente.

La detención de Garay Benítez fue consecuencia de información confidencial que alertó a las autoridades costarricenses sobre la presencia del sujeto y sus posibles vínculos con la estructura criminal, según medios. Tras la verificación de su identidad y la confirmación de una orden de captura internacional, se coordinó con la Policía Nacional Civil de El Salvador para su extradición.

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El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica indicó que Benítez ocupaba funciones formales dentro de la organización, ejecutando órdenes de sus líderes y participando en operaciones propias de la pandilla.

Funciones atribuidas en la Mara 18

La Mara 18, también conocida como Barrio 18, consolidó su presencia en El Salvador y extendió sus operaciones más allá de las fronteras de ese país, replicando modelos de expansión utilizados por cárteles mexicanos, señalaron expertos citados por medios.

Esta organización delictiva se caracteriza por su estructura celular y el establecimiento de franquicias con cierto grado de autonomía, lo que facilita la diversificación de actividades ilegales y la penetración en nuevos territorios, incluso mediante alianzas con otros grupos criminales.

Agente de Interpol OIJ custodia a detenido vinculado a Mara 18 antes de su extradición a El Salvador
Un agente de Interpol OIJ custodia a un detenido esposado, vinculado a la Mara 18, tras su captura en Costa Rica.

El OIJ añadió que a Benítez también se le atribuyen labores de vigilancia y control territorial, tareas que incluían alertar sobre la presencia de cuerpos policiales o personas ajenas al sector, así como brindar seguridad durante la ejecución de otros hechos delictivos.

Estas funciones son consideradas claves dentro de la estructura de la Mara 18, ya que permiten mantener el dominio y la seguridad de las zonas bajo su influencia.

Según medios, Rogelio Ramírez, exinvestigador del OIJ, explicó que la expansión de la Mara 18 responde a una lógica de franquicias delictivas.

Este grupo criminal, igual que lo han hecho los cárteles mexicanos, apostó a una especie de franquicias o células con algún grado de autonomía para expandir y diversificar sus operaciones a lo largo del continente, incluso más allá, mediante alianzas estratégicas con otros grupos criminales”, aseguró.

Ramírez advirtió que las alianzas entre organizaciones delictivas incrementan los riesgos para los Estados, ya que crean frentes comunes que dificultan la labor de persecución y combate de estas redes.

La influencia de la Mara 18 en El Salvador es considerable

Según medios, la estructura de esta pandilla se basa en una jerarquía definida y una estricta división de funciones, lo que facilita la ejecución de extorsiones, homicidios, tráfico de drogas y otros delitos catalogados como de alto impacto social.

Datos oficiales y reportes de medios internacionales han documentado que la pandilla mantiene una amplia red de células en barrios y municipios, ejerciendo control sobre actividades económicas informales, transporte y comunidades enteras.

La expansión regional ha permitido a la organización establecer conexiones en países como Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, donde, como en este caso, algunos de sus integrantes logran permanecer ocultos durante largos periodos, insertándose en actividades aparentemente legales.

El fenómeno de las maras, especialmente la Mara 18 y su rival MS-13, representa uno de los mayores desafíos de seguridad para América Central.

Las autoridades de El Salvador han intensificado las operaciones de búsqueda y captura de miembros de estas organizaciones, recurriendo a la cooperación internacional y al intercambio de información policial, como sucedió con la detención y extradición de Garay Benítez.

Según medios, la detención del sospechoso y su traslado a El Salvador reafirman la cooperación entre países de la región frente al fenómeno de las pandillas transnacionales. El proceso judicial contra Benítez continuará en territorio salvadoreño, donde enfrentará cargos por su presunta participación en la estructura criminal y los delitos asociados.