Moscú.- Un estudiante de la ciudad rusa de San Petersburgo tiene una colección de ladrillos con más de 2,000 piezas y piensa continuar su afición, informa hoy el portal Fontanka.
La colección de ladrillos de Alexandr Semiletov pesa ya casi 10 toneladas, precisa el medio.
El joven, que comenzó su hobby hace cuatro años, encuentra nuevas piezas en edificios antiguos o terrenos que antes acogieron fábricas zaristas.
A veces, el muchacho recorre unos 600 kilómetros en busca de un nuevo ladrillo.
El valor y la antigüedad de las piezas que integran la colección se determinan por una marca que se introdujo a partir de un decreto de Nicolás I, en 1847, que buscaba controlar la calidad de los materiales de construcción.
El joven guarda sus ‘tesoros’ en una casa particular, donde ha construido unas estanterías especiales con compartimientos para cada ladrillo, con una longitud de cientos de metros.
A los pies de la estantería se apilan múltiples ladrillos destinados a un intercambio o en espera de ser limpiados.
El muchacho dice intercambiar experiencias con otros coleccionistas de ladrillos, entre los que se encuentra un ruso con unas 6,000 piezas en su poder.