El sospechoso, identificado como Abarca, administraba el hogar donde murió la ciudadana estadounidense Collins en 2005 y habría usado documentos falsos para acceder a su jubilación durante dos décadas.
Un administrador de un hogar geriátrico en San José habría cobrado durante 20 años la pensión de una maestra estadounidense muerta en 2005, en lo que las autoridades costarricenses califican como una estafa de al menos USD 800,000 contra el sistema de jubilación de docentes de California.
Cargos y medidas contra Abarca
El Ministerio Público de Costa Rica informó este miércoles que el sospechoso, de apellido Abarca, enfrenta cargos por falsedad ideológica, uso de documento falso y estafa.
Un tribunal ya le impuso medidas cautelares: presentarse periódicamente ante un juzgado, mantener domicilio fijo y no salir del país.
Cómo operó el fraude durante dos décadas
La ciudadana estadounidense de apellido Collins ingresó en 1999 al centro geriátrico que Abarca administraba en el barrio de La Uruca, en San José, Costa Rica.
Murió allí en 2005, a los 78 años. Según la investigación, Abarca gestionó el entierro de Collins en un cementerio de Cartago y, al año siguiente, presentó documentación presuntamente falsa ante el California State Teachers’ Retirement System (CalSTRS), el fondo de pensiones de los docentes californianos.
El objetivo era que ese organismo lo reconociera como apoderado legal de la fallecida. Con esa acreditación, obtuvo una tarjeta bancaria que le permitió retirar fondos de la pensión de Collins entre 2006 y 2026, según informó la Fiscalía costarricense a través de la agencia EFE.
Entre 2006 y 2026, el costarricense retiró fondos de la pensión de Collins de forma ininterrumpida durante dos décadas.
El dinero correspondía a la jubilación que el Estado de California había garantizado a una docente que llevaba más de 20 años muerta.
El CalSTRS destapó el caso desde California
Cómo se detectó el fraude
El fraude salió a la luz cuando el propio CalSTRS activó un procedimiento de verificación para confirmar si Collins seguía con vida, un mecanismo de control que el fondo aplica de forma periódica a sus beneficiarios en el exterior.
Para realizar esa comprobación, el organismo recurrió a la Embajada de Estados Unidos en Costa Rica, que confirmó el fallecimiento de la mujer. A partir de esa gestión diplomática, las autoridades costarricenses abrieron la investigación que apunta a Abarca.
Las autoridades allanaron su vivienda en busca de pruebas, y el proceso de investigación sigue mientras se verifica toda la información y las evidencias disponibles.
El fondo afectado reportó su mejor año de inversiones
El CalSTRS, que administra las jubilaciones de los maestros de California, publicó el 5 de agosto que obtuvo una rentabilidad del 13.9% en el año fiscal que cerró el 30 de junio de 2026, el doble de su meta anual del 7%. El fondo se encuentra financiado al 79% de su capacidad objetivo.
El caso de Collins ilustra una vulnerabilidad específica de ese sistema: la dificultad para verificar en tiempo real el estado de vida de beneficiarios que residen fuera de Estados Unidos, una brecha que Abarca habría explotado durante dos décadas sin que ningún control lo detectara.
