TAIPÉI.– Taiwán logró un nuevo avance diplomático frente a China al asegurar su participación en la próxima reunión del Foro de las Islas del Pacífico (PIF), al tiempo que mostró capacidad de respuesta ante una sofisticada ofensiva cibernética apoyada en inteligencia artificial contra instituciones gubernamentales y sectores estratégicos.
Taiwán vuelve al Foro del Pacífico
La isla estará presente en el encuentro de líderes previsto entre el 30 de agosto y el 4 de septiembre en Palau, uno de los 12 países que mantienen relaciones diplomáticas formales con Taipéi.
La participación representa un revés para los esfuerzos de Pekín por limitar la presencia internacional de Taiwán y ocurre un año después de que las autoridades de Islas Salomón bloquearan el ingreso de representantes taiwaneses a la cumbre regional.
Taiwán es un socio de desarrollo muy importante. No es un socio de diálogo, pero interactúa con los miembros de nuestra familia del foro”, afirmó Baron Waqa, secretario general del PIF, tras una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de 18 Estados miembros celebrada en Fiji.
Palau y aliados sostienen el respaldo
Además de Palau, Tuvalu y las Islas Marshall reconocen diplomáticamente a Taiwán. En tanto, Nauru, Kiribati e Islas Salomón rompieron sus vínculos con Taipéi y establecieron relaciones con Pekín a partir de 2019.
En 2025, Islas Salomón, país anfitrión de la cumbre, impidió el ingreso de la delegación taiwanesa. La controversia derivó en la exclusión de todos los países externos del encuentro.
Este año, sin embargo, el nuevo Gobierno salomonense anunció que la invitación estará abierta, permitiendo nuevamente la participación de Taiwán.
El Ministerio de Relaciones Exteriores taiwanés valoró la decisión y afirmó que continuará fortaleciendo la cooperación con los países insulares en áreas como desarrollo, seguridad, asistencia técnica y respuesta al cambio climático.
La presencia de Taipéi permitirá mantener abiertos los canales de coordinación regional y preservar un espacio de influencia en una zona donde China ha ampliado su presencia económica y diplomática durante los últimos años.
Ataque cibernético con IA
Ciberataque con IA a organismos públicos
El avance diplomático coincide con otro episodio de presión sobre Taiwán. El Ministerio de Asuntos Digitales confirmó que hackers ubicados en el extranjero utilizaron agentes de inteligencia artificial para atacar organismos públicos durante julio.
La empresa israelí de ciberseguridad Dream señaló que la operación se prolongó durante cuatro días y utilizó herramientas de código abierto para coordinar hasta ocho agentes autónomos.
Los atacantes habrían explorado 21 plataformas gubernamentales, comprometido al menos 85 cuentas y extraído más de 2,500 expedientes de personal.
La incursión también alcanzó a la agencia taiwanesa de seguridad nuclear y examinó posibles vulnerabilidades en al menos siete compañías del sector energético.
Dream no atribuyó formalmente la operación a un país o grupo determinado, aunque indicó que algunas comunicaciones internas estaban escritas en chino simplificado, un elemento que podría apuntar a una posible conexión con operadores chinos.
Los agentes de inteligencia artificial fueron capaces de combinar diferentes técnicas, buscar vulnerabilidades y modificar sus estrategias en función de los obstáculos encontrados.
El episodio constituye uno de los primeros casos documentados de una ofensiva contra instituciones gubernamentales en la que herramientas de inteligencia artificial desempeñaron un papel con un alto grado de autonomía.
Taiwán responde y fortalece su ciberdefensa
Alertas y respuesta de ciberseguridad
Más allá de la magnitud de la ofensiva, el episodio también puso de relieve la capacidad de Taiwán para detectar actividades anormales, investigar su origen y coordinar respuestas entre las instituciones afectadas.
Las unidades de vigilancia gubernamental identificaron la actividad durante julio y el Instituto Nacional de Ciberseguridad comenzó a emitir alertas el día 20.
La investigación permitió determinar los métodos empleados y el alcance de la intrusión, mientras las agencias afectadas activaron sus respectivos protocolos de respuesta.
Aunque los atacantes lograron vulnerar cuentas y extraer información, la infraestructura taiwanesa de ciberseguridad permitió detectar la incursión y evitar que la operación avanzara sin una reacción institucional.
La respuesta también facilitó la reconstrucción de la ofensiva y permitió identificar la combinación de intervención humana con herramientas de inteligencia artificial como OpenClaw, evidenciando el nuevo desafío que representa el uso de estas tecnologías en operaciones cibernéticas
