Gobierno de Portugal dice que el país no quiere elecciones ante moción de censura de Chega
El Gobierno de Portugal rechaza la moción de censura de Chega, afirmando que los ciudadanos no desean elecciones y que la medida es solo un juego político.
Lisboa.- El Gobierno de Portugal aseguró este viernes que los portugueses «no quieren hablar ni oír hablar de elecciones» en respuesta a la moción de censura presentada por el ultraderechista Chega, que el Parlamento luso debatirá la próxima semana, por las polémicas en las que está envuelto el ministro del Interior, Luís Neves.
«Queda claro que se trata de una maniobra que no tiene por objeto aportar claridad», dijo el ministro de la Presidencia, António Leitão Amaro, este viernes en una rueda tras el Consejo de Ministros.
Y agregó que si la intención de esta moción de censura es «la convocatoria de elecciones», esto «iría en contra de la voluntad de los portugueses, que no quieren hablar, hacer ni oír hablar de elecciones», subrayó el responsable político.
En este sentido, agregó que el Ejecutivo está centrado «en lo que ocurre en el país» y en trabajar para resolver los problemas y «no en las maniobras políticas, y mucho menos en aquellas que no tienen consecuencias ni contribuyen a aclarar la situación ni a encontrar mejores soluciones».
Chega anunció este miércoles la presentación de una moción de censura por la decisión del primer ministro, Luís Montenegro, de mantener como ministro de Administración Interna a Neves, cuestionado por varias polémicas relacionadas con su anterior etapa al frente de la Policía Judicial (PJ).
Por su parte, Montenegro tachó esta decisión de «mero juego político» y sostuvo que la iniciativa «no tiene sentido», porque no está centrada en «los problemas reales de las personas».
La iniciativa tiene pocas posibilidades de prosperar toda vez que los socialistas, en la oposición, han anunciado que votarán en contra para evitar una nueva crisis política.
En Portugal, donde el Parlamento es unicameral, una moción de censura necesita el apoyo de la mayoría absoluta de los 230 diputados y, si es aprobada, provoca la dimisión del Gobierno.