CHICAGO, EE.UU.- El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha aprovechado las cumbres del G8 y de la OTAN para implicarse directamente en el debate sobre cómo salir de la crisis en Europa, algo que a su juicio pasa por combinar control fiscal y crecimiento, así como por recapitalizar la banca.

Con vistas a las elecciones de noviembre, en las que buscará un segundo mandato, a Obama le interesa que la eurozona salga de la crisis, porque eso repercutirá favorablemente en la recuperación económica en EE.UU., todavía frágil.

"Tenemos que asegurarnos de que los bancos son recapitalizados en Europa para que los inversores tengan confianza. Y tenemos que asegurarnos de que hay una estrategia de crecimiento junto con la necesidad de disciplina fiscal", indicó hoy Obama en una rueda de prensa al término de la cumbre de la OTAN en Chicago (EE.UU.).

También abogó por "una política monetaria que promueva la capacidad de países que, como España e Italia, han puesto en marcha objetivos muy duros y políticas muy duras".

La "buena noticia", según Obama, es que en la cumbre del G8 que tuvo lugar el viernes y el sábado en Camp David, la residencia de descanso del presidente de EE.UU., hubo "consenso" en que en Europa se necesita en estos momentos un equilibrio entre austeridad y crecimiento.

El nuevo presidente francés, François Hollande, vio respaldada su apuesta por impulsar políticas de crecimiento en Europa primero en la Casa Blanca, donde Obama lo recibió el viernes, y después en la cumbre del G8, que agrupa a los siete países más industrializados y a Rusia.

En esa cumbre se esperaba una fuerte resistencia de la canciller alemana, Angela Merkel, firme defensora de la austeridad en Europa, a las propuestas de Hollande.