Presidente EE.UU. Barack Obama (Foto de archivo)

WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, vinculó este jueves la consolidación del progreso económico que ha vivido el país desde la recesión de 2008 al éxito de los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre, donde los votantes deberán elegir entre "dos visiones drásticamente diferentes".

Un mes antes de los comicios del 4 de noviembre, donde los demócratas se arriesgan a perder el control del Senado, Obama pronunció un discurso de contenido económico pero de tono político, con el que dio inicio al último empujón desde la Casa Blanca a las campañas electorales de su partido.

"Yo no estoy en las listas de votación este noviembre. Pero no se equivoquen: mis políticas (económicas) sí están en las listas", dijo Obama en un discurso de casi una hora de duración en la Universidad Northwestern, cerca de Chicago (Illinois).

El mandatario consideró "incuestionable" que la economía estadounidense "es más fuerte hoy" que cuando llegó al poder en 2009, con un progreso económico "sostenido y real" que ha hecho, entre otras cosas, que EE.UU. "haya devuelto el trabajo a más gente que Europa, Japón y el resto de economías desarrolladas juntas".

Aunque la tasa de desempleo se ha reducido hasta el 6,1 %, Obama admitió que "millones de estadounidenses aún no sienten lo suficiente los beneficios" de la recuperación económica.

En el caso de la clase media, explicó, aún hay "muchos que trabajan demasiadas horas con demasiados pocos ingresos", y afirmó que resolver ese estancamiento de salarios "es el reto más importante de nuestro tiempo".

"Es más difícil para los estadounidenses de clase media subir en la escalera del éxito. Y es más difícil para los estadounidenses pobres poder agarrarse siquiera a esa escalera. Es algo que ofende la esencia misma de lo que somos", sostuvo.

Obama citó cuatro pilares que han centrado su estrategia económica: la inversión en energía y manufacturas, la educación, la reforma sanitaria y la reforma financiera para proteger a los consumidores de "la mentalidad de casino en Wall Street".

Argumentó que hay que "avanzar sobre esa base" y prometió que, si se dan los pasos necesarios, a lo largo de "los próximos diez años" la economía del país tendrá "un crecimiento de salarios más fuerte que en las últimas tres décadas".

Esos pasos incluyen subir el salario mínimo, lograr la igualdad de salario entre hombres y mujeres, reformar el sistema educativo preescolar y de secundaria, facilitar préstamos a quienes compran su primer hogar, invertir en energías limpias, reconstruir las infraestructuras y aprobar una reforma migratoria.

"Si arreglamos nuestro sistema migratorio roto, alentaremos a los mejores y más inteligentes en todo el mundo a estudiar aquí, quedarse aquí y crear empleo aquí", indicó el líder estadounidense.

También abogó por que Estados Unidos "vuelva a liderar al mundo en lo relativo a la educación", algo urgente dado que "otros países están educando mejor a sus niños para que puedan ganar la competición contra los nuestros".

En ese sentido, anunció una nueva meta, la de "inscribir a seis millones de niños en educación preescolar de calidad para el final de esta década", y apostó por invertir más en programas de formación laboral para los estudiantes de secundaria.

Un año después del fallido lanzamiento de la página web de la reforma sanitaria, Obama defendió el éxito de su implementación, que ha permitido "reducir en un 26 % la proporción de estadounidenses sin seguro médico".

"La cobertura sanitaria -alegó- ha sido durante mucho tiempo el mayor factor que propiciaba los déficits futuros de EE.UU.. Ahora, es el principal factor único que reduce esos déficits".

Opinó que "hay una razón" por la que cada vez menos republicanos centran en su oposición a la reforma sanitaria: porque, "aunque la cobertura sanitaria buena y asequible pueda ser una amenaza punzante para la libertad, según (la cadena de televisión de tinte conservador) Fox News, funciona bastante bien en el mundo real".

En resumen, Obama aseguró que este es "el momento para definir cómo será la próxima década", y contrastó su idea de que Estados Unidos solo puede crecer "a partir de una clase media que prospere" con el argumento republicano "de que, cuando a los que están en lo más alto de la economía les va bien, a todos les va bien".

"Hay dos visiones drásticamente diferentes para este país. Y yo creo, con todas mis fuerzas, que está claro cuál elegir", subrayó.