Odebrecht admite enteramente su culpa por el soborno a funcionarios de diferentes países como primer paso para recobrar la confianza en su empresa, dijo hoy en una entrevista con Efe el abogado estadounidense Michael Munro, contratado por la constructora brasileña para llevar adelante este proceso.

María M.Mur

PANAMÁ, Ciudad de Panamá.- Odebrecht admite enteramente su culpa por el soborno a funcionarios de diferentes países como primer paso para recobrar la confianza en su empresa, dijo hoy en una entrevista con Efe el abogado estadounidense Michael Munro, contratado por la constructora brasileña para llevar adelante este proceso.

Munro también aseguró que Odebrecht está en condiciones de terminar todas las obras que tiene en marcha en diferentes países.

"Las compañías que han pasado por circunstancias parecidas y demuestran cómo han lidiado con ello y cómo se han asegurado de que eso no vuelva a ocurrir, se han terminado convirtiendo en las empresas en las que más se puede confiar", aseguró Munro, flamante director regional de Cumplimiento de Odebrecht.

Munro, un abogado de vasta experiencia, fue contratado a mediados de 2016 para dirigir e implementar un plan de políticas internas destinadas a evitar que la compañía vuelva a incurrir en prácticas delictivas, conocido en el mundo empresarial como Programa de Cumplimiento.

"Sabemos que cometimos un error, que hubo pago de sobornos, pero eso no significa que seamos una compañía corrupta, somos una buena compañía y lo que tenemos que hacer es convencer a la gente de eso, aunque eso nos lleve tiempo", indicó.

El Departamento de Justicia de EE.UU. divulgó en diciembre pasado unos documentos que desvelaron que la constructora pagó aproximadamente 788 millones de dólares en sobornos en 12 países de Latinoamérica y África.

La multinacional alcanzó un acuerdo judicial con los Gobiernos de EE.UU., Brasil, Suiza y Panamá para pagar multas por valor de más 2.000 millones de dólares y compensar así los actos ilícitos por los que se le investiga.

Munro, que contestó a las preguntas de Efe en un hotel de la capital panameña, reconoció que hoy en día la reputación moral de la empresa "no es buena", pero que la buena calidad de sus obras no está en duda.

Según el ejecutivo, es "más fácil" recobrar la confianza entre los trabajadores de la compañía que recuperarla de puertas para fuera, ya que no solo depende de la multinacional sino de la situación concreta de cada país en el que esté presente.

El Programa de Cumplimiento que está implementando Odebrecht exige a los trabajadores, entre otras cosas, reportar "cualquier acto de corrupción o cualquier insinuación de soborno" al departamento de Munro para que este valore si lo notifica a las autoridades locales del respectivo país.

Los medios brasileños han informado recientemente de que la familia Odebrecht, que controla la empresa desde su fundación, está pensando en abandonar el Consejo de Administración y la presidencia ejecutiva para ayudar a relanzar la imagen del grupo, pero el estadounidense evitó pronunciarse sobre este asunto.

"Habrá cambios, no sé ahora mismo cuáles, pero necesitamos acometerlos de un modo meditado y eso llevará tiempo, no años, pero sí tiempo", explicó.

Tampoco quiso confirmar si la multinacional hará una oferta de acciones en la bolsa de Sao Paulo, pero sí dejó claro que Odebrecht ha terminado "siempre" todas las obras en las que se ha embarcado y que la situación judicial que enfrenta no le va a impedir hacerlo ahora.

"En algunos países tenemos retos con los bancos, pero nunca hemos parado los proyectos y estamos seguro de que aquí en Panamá vamos a poder continuar con todas las obras", afirmó.

"Muchos bancos están siendo receptivos y están entendiendo nuestra nueva manera de hacer las cosas. Algunos de ellos, incluso, han pasado por problemas parecidos y saben, solo porque han pasado por una mala situación, que eso no significa que sean un mal banco", añadió.

Munro, que descartó que el pago de sobornos sea una práctica generalizada en Latinoamérica, empatizó con el "enfado" de los ciudadanos que se han manifestado en los últimos días en distintos países latinoamericanos, como Panamá y República Dominicana, y dijo que este es "claro y entendible".

"Lo que esperamos es que nuestra gente y los países donde trabajamos entiendan que la gente comete errores y que se puede aprender de ellos y convertirte en una mejor persona, en una mejor compañía", concluyó.