El cambio climático, la tensión con Irán y la crisis en Venezuela fueron algunas de las discusiones clave en esta edición de la Asamblea General de la ONU, que sin embargo quedó marcada por la apertura del juicio político contra el presidente estadounidense, Donald Trump.

NACIONES UNIDAS.- El cambio climático, la tensión con Irán y la crisis en Venezuela fueron algunas de las discusiones clave en esta edición de la Asamblea General de la ONU, que sin embargo quedó marcada por la apertura del juicio político contra el presidente estadounidense, Donald Trump.

Naciones Unidas cerró este lunes una semana de reuniones de alto nivel, que llevaron a Nueva York a una buena parte de los líderes internacionales con el fin de defender sus respectivas visiones del mundo.

Pese a ello, la atención se la terminó por llevar un asunto interno del país anfitrión: el primer paso de un proceso de "impeachment" contra Trump.

El mismo día en el que arrancaba oficialmente la Asamblea General, el pasado 24 de septiembre, el Partido Demócrata de EE.UU. anunció su intención de someter al presidente a un juicio político tras descubrirse que había pedido como "favor" a Ucrania que investigara al exvicepresidente.

UN TRUMP A LA DEFENSIVA

Con Trump en Nueva York para hablar ante la ONU, el escándalo oscureció inmediatamente muchos de los grandes asuntos de la cita y pareció pesar en todo momento sobre el presidente EE.UU.

En un apagado discurso ante la Asamblea General, el magnate neoyorquino reiteró sus tesis nacionalistas sin ofrecer grandes novedades y sin conseguir el impacto de años anteriores.

Los ataques al "globalismo", a Irán o a Venezuela centraron buena parte de la intervención de Trump y de los actos paralelos en los que participó, pero la sombra del "impeachment" le mantuvo principalmente a la defensiva.

Sus respuestas más combativas llegaron, cómo no, a través de Twitter, donde denunció una "caza de brujas" en su contra y acusó a los demócratas de arruinar un día tan importante como el de su discurso ante Naciones Unidas.

Trump cerró su paso por Nueva York con una multitudinaria conferencia de prensa en la que se defendió negando haber presionado al presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, sobre Biden y su hijo, que trabajó en Ucrania, y prometiendo "transparencia".

SIN FOTO Y MÁS ALEJADOS

El presidente estadounidense había llegado a la gran cita anual de la ONU con ganas de lograr otra foto histórica, como la que se hizo con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en este caso con el iraní, Hasan Rohaní.

Sin embargo, los ataques de este mes contra refinerías saudíes, de los que EE.UU. y sus aliados culpan a Irán, echaron por tierra cualquier posibilidad.

Al final, Rohaní y Trump se fueron de Nueva York aparentemente más lejos de un acercamiento, con Trump llamando al mundo a incrementar la presión sobre Teherán y con su homólogo rechazando cualquier discusión con Washington mientras continúen las sanciones.

MÁS PRESIÓN A MADURO

La otra crisis que centró gran parte de la atención fue la venezolana, con EE.UU. y buena parte de Latinoamérica buscando complicar las cosas un poco más al Gobierno de Nicolás Maduro.

En los márgenes de la Asamblea General, varios países invocaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) una especie de OTAN americana, para imponer sanciones a dirigentes chavistas, mientras que Washington anunció nuevos castigos unilaterales.

Los países europeos, que pueden ser clave a la hora de decantar la balanza en Venezuela, insistieron una vez más en la negociación, pero se mostraron muy escépticos con la mesa de diálogo creada por el Gobierno y parte de la oposición, lo que no son buenas noticias para Maduro, que conserva intacto el apoyo de países como Rusia, China o Cuba.

UN GRITO POR EL CLIMA

El problema del cambio climático fue, con notables excepciones, el asunto que más unió a los líderes mundiales, que prometieron nuevas medidas para combatirlo, aunque sin demasiada concreción.

La Cumbre del Clima con la que la ONU abrió su semana grande fue más una suerte de señal de alarma para acelerar la toma de decisiones ante una amenaza existencial para el planeta.

Y si alguien personalizó ese grito fue la joven sueca Greta Thunberg, que abroncó a los jefes de Estado y de Gobierno en un discurso viral y que, probablemente, será el más recordado de esta edición de la Asamblea General.