Foto de archivo

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Ricky Jackson, un estadounidense de 59 años, ha sido puesto en libertad tras pasar 39 años en prisión por un delito que no cometió, informa "The Independent". Jackson fue condenado en 1975 por asesinato a partir del testimonio de un niño de 12 años.

No obstante, Eddy Vernon, un testigo, ha confesado esta semana que no vio el ataque y que los detalles se los había proporcionado la Policía. Ha confesado que le advirtieron que sus padres serían arrestados si cambiaba su testimonio.