La celebración se ha convertido ampliamente en un hito anual global importante para llamar la atención de los tomadores de decisiones

ESTADOS UNIDOS.- La celebración de la diversidad sexual y de género busca erradicar la discriminación. Y con esa idea nació el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Fue el 17 de mayo de 1990, cuando la Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud aprobó la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (CIE 10), que ya no enumera la homosexualidad como una “afección mental”.

Lanzado en 2004, el IDAHOT (por sus siglas en inglés) marca que ese día se ha convertido en una ocasión mundial para educar sobre las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT) y para abogar por políticas públicas con respecto a las personas LGBT.

La celebración se ha convertido ampliamente en un hito anual global importante para llamar la atención de los tomadores de decisiones, los medios de comunicación, el público, las corporaciones, los líderes de opinión, las autoridades locales, etc., sobre la alarmante situación que enfrentan las personas con diversas orientaciones sexuales, identidades o expresiones de género, y características sexuales.

 

“Es sabido que las fobias no responden a la lógica racional. Se presentan para las personas que las padecen como una angustia irremediable ante a la percepción un objeto. Sin embargo, no sería del todo correcto entender la homofobia, la transfobia y la bifobia como una fobia más. Es posible que las personas con esas patologías presenten mecanismos de defensa severos y rígidos, que muestren poca plasticidad o cierta precariedad estructural. Aún así, a diferencia de las fobias cuya reacción frente al objeto fobígeno suele ser la huida en sus múltiples posibilidades, la cuestión más compleja e importante en las homo, trans y bifofias es la actitud hostil, incluso la conducta agresiva, que pueden tener para con los demás”, sostuvo en diálogo con este medio Agustina Fernández, psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y especialista en adolescentes.

 

Para la especialista, desde el psicoanálisis se puede entender la fobia en general como señuelo que orienta al analista sobre los complejos subyacentes del sujeto que consulta. “En lo insoportable que les resulta aceptar al otro en tanto es diferente de sí mismos, en esa hostilidad, cuando se manifiesta desenfrenada - cosa que no sucede en todos los casos-, podría ubicarse un indicador de mayor patología. Los otros, sujetos homo, trans, bi, tienen pleno derecho a elegir y ejercer su sexualidad con libertad”, asegura.

 

Sin embargo, Silvia Di Segni, psiquiatra, miembro de APSA y autora de Sexualidades. Tensiones entre la psiquiatría y los colectivos militantes, no se trata de personas con padecimientos psíquicos, sino de “personas que se escudan con fines defensivos judiciales detrás de algo que de ninguna manera puede ser considerado como patología”. “La fobia es un miedo inmotivado y en estos casos no se habla de eso. Se habla de odio y de ataques a personas. Si se usa el término fobia se le está dando la ventaja a la persona de considerarla inconscientemente enferma o con algún padecimiento y eso no es así. Hay un odio claro y consciente en los ataques”, explicó.

 

“La fobia da cuenta de un desplazamiento: el miedo originario se desplaza a un sustituto. En el caso particular de la homofobia, transfobia y bibofia lo que se pone en juego es un conflicto con la propia sexualidad. El que discrimina al otro por su orientación sexual, en el fondo está rechazando una parte de sus propias tendencias reprimidas”, aseveró en diálogo con este medio la psicoanalista Fiorella Litvinoff.

 

Di Segni sostiene que la homofobia, la transfobia y la bifobia forman parte intrínseca e inseparable del patriarcado. Y asegura: “El patriarcado nace con el varón masculino, heterosexual, guerrero y procreativo al frente de la sociedad. La mujer que lo acompañe sera solo eso, una compañía y cada uno tendrá que ocupar su lugar. ¿Qué sucede? Si un varón se identifica con aquello que la sociedad considera como femenino, no puede ser valorado, por ejemplo. Y las personas que no se identifican como varones ni como mujeres generan una ambigüedad intolerable. Cualquiera de estas actitudes para el patriarcado son temibles porque atenta con los propios cimientos”.

 

¿Qué es la homofobia?

La homofobia toma muchas formas diferentes. A veces toma la forma de actos físicos de odio, violencia, agresión verbal, vandalismo o discriminación flagrante, como despedir a un empleado, desalojar a alguien de su vivienda o negarle el acceso a alojamientos públicos basados ​​únicamente en su orientación sexual o su percepción de orientación sexual. Hay muchos otros tipos de homofobia y heterosexismo que ocurren todos los días. A menudo pasamos por alto estas acciones y exclusiones más sutiles porque parecen muy insignificantes en comparación, pero no lo son.

 

En el sentido clínico, la homofobia se define como un miedo intenso e irracional a las relaciones entre personas del mismo sexo que se vuelven abrumadoras para la persona. De uso común, la homofobia es el miedo a las relaciones íntimas con personas del mismo sexo.

 

Algunas actitudes homofóbicas, según el Pennsylvania College of Technology:

 

-Mirar a una persona gay o lesbiana y pensar automáticamente en su sexualidad en lugar de verla como una persona completa y compleja.

 

-Cambiar de asiento en una reunión porque alguien homosexual se sentó en la silla junto a la suya.

 

-Pensar que pueden detectar a algunos que se identifican en el espectro LGBT.

 

-Usar los términos “lesbiana” o “gay” como acusatorios.

 

-Pensar que una lesbiana (si eres mujer) o un hombre gay (si eres hombre) está haciendo avances sexuales si te toca.

 

-Sentirse repelido por las demostraciones públicas de afecto entre lesbianas y gays, pero aceptar las mismas muestras de afecto entre heterosexuales.

 

-No confrontar un comentario homofóbico por temor a ser identificado con lesbianas y gays.

 

-No preguntar sobre la pareja femenina de una mujer o la pareja masculina de un hombre, aunque usted pregunta regularmente “¿Cómo está su esposo esposa?” cuando te encuentras con un amigo heterosexual.

 

-Sentir que los gays y las lesbianas son demasiado francos sobre los derechos civiles de las lesbianas y los gays.

 

-Sentir que las discusiones sobre la homofobia no son necesarias ya que usted está “bien” con estos temas.

 

-Asumir que todos los que conoces son heterosexuales.

 

-Ser franco sobre los derechos de los homosexuales, pero asegurarse de que todos sepan que eres heterosexual.

 

-Sentir que una lesbiana es solo una mujer que no pudo encontrar un hombre o que una lesbiana es una mujer que quiere ser hombre.

 

-Sentir que un hombre gay es solo un hombre que no pudo encontrar una mujer o que un hombre gay es un hombre que quiere ser mujer.

 

-Preocuparse por el efecto que un voluntario / compañero de trabajo lesbiano o gay tendrá en su trabajo o en sus clientes.

 

-No ser solidario cuando tu amigo gay está triste por una pelea o ruptura.

 

-Pedirle a colegas lesbianas u homosexuales que hablen sobre temas de lesbianas u homosexuales, pero no sobre otros temas sobre los que puedan estar informados.

 

-Centrándose exclusivamente en la orientación sexual de alguien y no en otros temas de interés.

 

Niveles de actitud homofóbicos

 

Repulsión: la homosexualidad es vista como un “crimen contra la naturaleza”. Los gays están enfermos, locos, inmorales, pecaminosos, malvados, etc. y cualquier cosa está justificada para cambiarlos (por ejemplo, prisión, hospitalización, terapia de comportamiento negativo, incluida una descarga eléctrica).

 

Lástima: el chovinismo heterosexual. La heterosexualidad es más madura y ciertamente es preferible. Debería reforzarse cualquier posibilidad de volverse recto, y aquellos que parecen haber nacido “de esa manera” deberían ser compadecidos, “los pobres queridos”.

 

Tolerancia: la homosexualidad es solo una fase del desarrollo adolescente que atraviesan muchas personas y que la mayoría de las personas “crecen”. Por lo tanto, los homosexuales son menos maduros que los heterosexuales y deben ser tratados con la protección e indulgencia que uno usa con un niño. Los gays y las lesbianas no deben tener puestos de autoridad (porque todavía están trabajando a través de comportamientos adolescentes).

 

Aceptación: aún implica que hay algo que “aceptar”, caracterizado por declaraciones como “no eres gay para mí, eres una persona”, “lo que haces en la cama es asunto tuyo”, "está bien como siempre y cuando no hagas alarde de ello. Niega las realidades sociales y legales. Ignora el dolor de la invisibilidad y el estrés del comportamiento en el armario. “Hacer alarde” generalmente significa decir o hacer cualquier cosa que haga que la gente se dé cuenta.

 

“Todas aquellas acciones en contra de la diversidad sexual asientan en creencias que encubren ignorancia, odio, fanatismo, y, en el mejor de los casos, miedo. Y digo en el mejor de los casos, porque el miedo, por si solo, es una reacción de amenaza que encubre sentimientos de inferioridad y la creencia de no tener las habilidades propias para enfrentarla. Cuando ese miedo se convierte en oposición y reacción hacia lo diferente la conducta es peligrosa”, sostuvo en diálogo con Infobae Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, según Infobae.