A diferencia de otras manifestaciones que fueron duramente reprimidas por los fundamentalistas, esta fue apoyada en redes sociales por varios miembros talibanes.

AFGANISTÁN.- Cientos de afganos protestaron este martes en Kabul para pedir a Estados Unidos que descongele los activos bancarios de la nación asiática, en medio de la crisis humana y económica que azota al país desde la llegada al poder de los talibanes el pasado agosto.

"Cientos de ciudadanos se sumaron a esta protesta y salieron de sus casas pese al frío por la ira y el miedo a la catástrofe provocada por la crisis", explicó a Efe Yousuf Hotak, uno de los manifestantes.

"No hay otra opción para nosotros, la gente está deprimida debido a la situación actual y a la falta de dinero en la calle. La gente, tarde o temprano, saldrá a las calles, lo que será una amenaza para los talibanes y también para la comunidad internacional” agregó.

A diferencia de otras manifestaciones que fueron duramente reprimidas por los fundamentalistas, esta fue apoyada en redes sociales por varios miembros talibanes, como el director del Comité Olímpico Nacional de Afganistán, Mohammad Mutmaeen, quien publicó en Twitter varios vídeos de las protestas.

Durante las dos horas que se extendió la marcha, los manifestantes alzaron pancartas y corearon consignas como: "dejadnos comer, "la gente está alzando la voz por hambre", "dadnos nuestro dinero congelado", o "liberad las restricciones económicas y no colapséis nuestra economía".

"La gente se unió a la protesta para elevar su voz por la situación de pobreza que vivimos", dijo a Efe otro manifestante, que se identificó como Khalid, y que además explicó que muchos de los participantes "ni siquiera conocen el propósito de la protesta", pero acuden porque "han perdido sus trabajos y fuentes de ingresos".

"La gente se unirá a cualquier grupo que pida la mejora de la economía", concluyó este vendedor de hamburguesas para referirse al reclamo que implicaría levantar las sanciones sobre los islamistas.

Afganistán está sumergido en una grave crisis económica y humanitarias desde la toma de Kabul por parte de los fundamentalistas el pasado 15 de agosto.

Desde entonces, la falta de apoyo y reconocimiento de la comunidad internacional, así como las sanciones económicas internacionales y de Estados Unidos para impedir el acceso de los líderes islamistas, varios de ellos considerados amenazas globales, al sistema financiero internacional, aislaron a la nación asiática.

Ahora, la pérdida de valor de la moneda afgana frente al dólar estadounidense o la falta de efectivo en los bancos y el sistema financiero afgano, junto a la llegada del invierno, amenazan con sumir en hambrunas y caos a la población local.