PUERTO PRÍNCIPE, Haití.- Miles de personas protestaron este miércoles en las calles de la capital haitiana contra la gestión de gobierno del presidente Michel Martelly y contra la decisión del Estado de encausar al expresidente Jean Bertrand Aristidebajo cargos de corrupción y tráfico de drogas.

Los partidarios de Aristide expresaron su descontento ante la presidencia por la investigación incoada contra el exgobernante por supuestas acciones de malversación de fondos y tráfico de narcóticos.

Piedras lanzadas por desconocidos perturbaron parcialmente la manifestación y se escucharon detonaciones de armas de fuego.

La manifestación fue organizada por grupos de base cercanos al partido Familia Lavalas, de Aristide, con ocasión del octavo aniversario de su caída del poder el 29 de enero de 2004.

"Abajo Martelly", "abajo el ejército rosado" o "Martelly debe presentar sus pasaportes al Parlamento" fueron algunos de los eslóganes exclamados por los manifestantes, quienes salieron del centro de la ciudad y caminaron hasta el Parlamento.

Criticaron que, según ellos, el actual presidente supuestamente favorece la reinstauración del antiguo ejército, desmovilizado en 1995, para conformar un "ejército rosado" a su propio beneficio político.

Por otra parte, los manifestantes exigieron que el presidente Martelly entregue al Senado sus documentos de viaje, tal como ha sido reclamado por una comisión de la cámara que investiga denuncias de que el presidente posee más de una nacionalidad.

La Constitución de Haití prohíbe que el jefe de Estado posea alguna otra nacionalidad ajena a la haitiana.

Fuentes haitianas informaron ayer que el fiscal jefe de Puerto Príncipe, Jean-Renel Sénatus, entregó el expediente contra Aristide a la juez decana, Jocelyne Casimir, quien lo transfirió a la juez de instrucción Mimose Janvier.

Durante su paso por las calles, los manifestantes arrancaron carteles con la imagen del jefe del Estado y confiscaron brazaletes rosados de la campaña electoral de Martelly de las manos de sus propietarios.

La situación fue inmediatamente controlada por la policía y la manifestación pudo terminar frente al Parlamento, donde los líderes llamaron a la "unión para defender la Constitución frente a las decisiones del Poder Ejecutivo"