Capitolio de Puerto Rico

SAN JUAN, Puerto Rico.-  El gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, advirtió este lunes que debe tomar medidas "contundentes" para sacar a la isla caribeña de la crisis fiscal que sufre, tras siete años de recesión, un creciente éxodo poblacional, un complicado estatus político y un endeudamiento astronómico.

"Quien dude que Puerto Rico va a salir más fuerte que nunca de esta coyuntura, no conoce a los puertorriqueños", dijo en su segundo mensaje a la ciudadanía desde que la semana pasada Standard & Poor's y Moody's decidieron bajar la calificación crediticia de la isla al nivel de "chatarra".

En un mensaje grabado y distribuido por el Ejecutivo, García Padilla quiso dejar claro que para superar la crisis es necesario actuar en el plano fiscal para solucionar las necesidades inmediatas de liquidez, pero también en el macroeconómico para recuperar el crecimiento y la creación de empleo.

Además, fue la primera vez que explicó a la ciudadanía que la rebaja de la calificación tendrá duras consecuencias, como que la financiación de las obras públicas "será más cara" y subirán los intereses de los préstamos que se tendrán que seguir pidiendo para obtener liquidez a corto plazo.

"Se anticipa que los vencimientos de algunos préstamos se aceleren, lo que obligará al Gobierno a identificar efectivo de inmediato", reconoció el líder político de una isla que acumula una deuda de 70.000 millones de dólares, casi cuatro veces más que la que tenía Detroit cuando declaró su histórica bancarrota en EE.UU.

Aunque se había anunciado que hoy se desvelarían nuevas medidas para hacer frente a la situación, en realidad el gobernador hizo un repaso de iniciativas anunciada en los últimos días, salvo alguna excepción.

Entre ellas, habló de una reforma fiscal ante la evidencia de que el impuesto sobre ventas y uso (IVU), sobre cuyos ingresos se ha emitido mucha deuda, no está logrando recaudar todo lo necesario.

Su intención es crear "una nueva estructura contributiva que permita un balance adecuado entre todos los sectores y promueva el desarrollo económico", al tiempo que se combate intensamente el fraude fiscal y se exige a las corporaciones públicas que se las apañen para ser autosuficientes económicamente.

Como ya había anunciado previamente, explicó que el gasto de este ejercicio fiscal, que acaba en junio, se recortará un 20 % (170 millones de dólares) respecto a lo que estaba presupuestado, al tiempo que en el presupuesto del año próximo los gastos no superarán a los ingresos, para no tener que incurrir en más endeudamiento.

El diseño de un presupuesto sin déficit, algo que "no sucede en Puerto Rico desde hace muchos, muchos años", requerirá "reducir en, por lo menos, 800 millones el gasto del Gobierno, lo que necesitará de algunas medidas contundentes".

También había anunciado previamente que se están renegociando los préstamos cuyos pagos se aceleran a causa de la degradación (que ascienden al menos a 900 millones de dólares) y se siguen estudiando nuevas vías de financiación, aunque no ofreció detalles sobre los 3.500 millones de dólares en deuda que el mercado da por descontado que emitirá en breve.

En cualquier caso, hizo hincapié en que no habrá reformas fiscales que valgan si no se trabaja al mismo tiempo en recuperar el crecimiento económico y la creación de empleo.

Por ello, reclamó que no se despida a un sólo empleado público, pero que tampoco se contrate a nadie más y dijo que se reducirán un 10 % los salarios de los puestos de confianza (que ya se bajaron otro 10 %) y el presupuesto de servicios profesionales contratados por los organismos públicos.

"Todo ente gubernamental tendrá que hacer los ajustes necesarios para recibir igual o menor presupuesto que el actual, sin comprometer los empleos", explicó el líder de este Estado Libre Asociado a EE.UU. que carece de autonomía en su política monetaria, pero a su vez recibe ayudas federales que mantienen a gran parte de la población.

Además, se buscarán vías para "expandir y diversificar las fuentes de empleo, ampliando la capacidad industrial", impulsar obras públicas, bajar el elevado coste de la electricidad y eliminar trabas a la inversión.

"Estos son tiempos para la toma de decisiones que no se debieron posponer; tiempos de construcción del Puerto Rico que se merecen nuestros hijos", defendió, tras afirmar que "Puerto Rico unido es más fuerte que sus problemas más severos; más grande que sus mayores retos".