Redacción.- Las averías en el Superacueducto del Norte, la principal red de abastecimiento de Puerto Rico, dejaron sin servicio a más de 100 mil clientes en San Juan y municipios cercanos, según medios locales.
Aunque las autoridades realizan reparaciones y distribuyen agua mediante camiones cisterna, nuevas roturas han prolongado la emergencia.
Miles de puertorriqueños, principalmente en la zona metropolitana, hacen largas filas para conseguir agua, cargan cubetas para abastecer sus hogares y enfrentan dificultades para cocinar, bañarse o lavar ropa.
Turismo y comercios, bajo presión
Pero el impacto va mucho más allá de los hogares. La escasez de agua amenaza una de las principales actividades económicas de la isla: el turismo.
Restaurantes han cerrado temporalmente, hoteles buscan fuentes alternativas de abastecimiento y numerosos comercios reportan pérdidas de miles de dólares diarios.
Algunos establecimientos incluso han suspendido operaciones hasta nuevo aviso por la imposibilidad de ofrecer servicios básicos.
Infraestructura deteriorada y respuesta oficial
Expertos y autoridades coinciden en que la crisis del agua que enfrenta la vecina isla es el resultado de años de infraestructura deteriorada, falta de mantenimiento e insuficiente inversión en el sistema de distribución.
En una nota publicada el 11 de junio en el Portal Oficial del Gobierno de Puerto Rico, la gobernadora Jenniffer González Colón atribuyó la situación al deterioro histórico de la infraestructura hídrica.
«Como Gobierno, estamos haciendo lo que por décadas no se hizo: invertir en la infraestructura crítica de agua potable, reparar equipos esenciales y atender sistemas que por años no recibieron el mantenimiento adecuado», afirmó.
Ante la magnitud del problema, las autoridades activaron medidas de emergencia con apoyo de la Guardia Nacional y el envío de camiones cisterna para abastecer a las comunidades más afectadas.
La escasez de agua ha reabierto el debate sobre el estado de la infraestructura pública y la capacidad de Puerto Rico para garantizar un servicio esencial a su población en medio del aumento de la demanda y las altas temperaturas.