Fue a encender un calentador y a causa de un escape de gas estalló. La explosión provocó que la cabeza de Hernández chocara con el calentador y sufriera quemaduras de segundo y tercer grado en el 70 % de su cuerpo.

San Juan.- Alexis Joel Hernández, un estudiante de medicina puertorriqueño que sufrió quemaduras graves mientras estudiaba en México, pide ayuda para afrontar el pago de una factura médica de 1,7 millones de dólares por los tratamientos recibidos en el hospital militar Brooke Army Medical Center en San Antonio (Texas, EE.UU.) que su aseguradora no paga.

El calvario de Hernández comenzó el 19 de enero de 2019, cuando antes de comenzar sus estudios en medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara fue a encender un calentador en el patio del apartamento que arrendaba, cuando a causa de un escape de gas estalló, según rememora este viernes a Efe.

«Era la primera vez que usaba el calentador, porque era mi primer día en el apartamento. Intenté prender el calentador y explotó», relató Hernández.

La explosión provocó que la cabeza de Hernández chocara con el calentador y sufriera quemaduras de segundo y tercer grado en el 70 % de su cuerpo.

NUNCA PERDIÓ EL CONOCIMIENTO

Pese a ello, según relató Hernández, nunca perdió el conocimiento. «Siempre estuve consciente y recuerdo casi todo lo que pasó», dijo.

«Si el calentador hubiese estado dentro del apartamento, no sobrevivía», sostuvo.

Tras el estallido, varios de los vecinos de Hernández, entre ellos otros puertorriqueños que también comenzaban sus estudios universitarios en medicina, lo auxiliaron.

«Hice lo que pude por salir del apartamento, hasta que logré brincar una pared. Una vecina que escuchó mis pasos y golpes fue la primera en ayudarme, antes de que otros compañeros me lograran rescatar», detalló.

«Realmente yo no entendía que estaba prendido en fuego y no sé cómo se apagó», agregó.

Luego de que estas personas auxiliaran a Hernández, contactaron a personal sanitario para que lo llevara al hospital más cercano, donde le indujeron un estado de coma.

HOSPITAL MEXICANO NO ESTABA PREPARADO PARA ATENDERLO

«El hospital en México no estaba preparado para atender un caso como el mío. No tenía los recursos para atenderme y los doctores recomendaron que me trasladaran», abundó.

Hernández fue trasladado al hospital militar Brooke Army Medical Center en San Antonio (Texas, EEUU) para seguir su tratamiento.

Recordó que sus padres querían que lo trasladaran a Puerto Rico, pero que el hospital más cercano que pudiera atender su caso era el de San Antonio, por lo que el Departamento de Salud de la isla, a través del Gobierno local, se encargó de hacer todos los trámites.

VEINTE DÍAS EN COMA

«Estuve casi 20 días en coma y cuando salí no reaccionaba ni me despertaba. Fue una situación bien preocupante. Después di señales de vida», contó.

«Mi primer recuerdo fue ver una enfermera mirándome y mis padres conmigo. Sabía lo que me había pasado, pero estaba confundido. Desconocía dónde estaba y comencé a decir que había que pagar el internet y que había que llamar a un negocio para que trajeran una secadora», dijo.

«Nada más el aguantar el dolor que sentía es un milagro», sostuvo Hernández, quien estuvo recluido siete meses en el hospital militar hasta que regresó a Puerto Rico.

Durante sus siete meses en el hospital militar, Hernández fue operado en 19 ocasiones. La primera operación tuvo un costo de 100.000 dólares y la segunda 120.000.

No obstante, a su regreso a su tierra, comenzó otro calvario cuando en diciembre de 2020 recibió la primera factura por sus tratamientos de 1,3 millones de dólares.

Según dijo Hernández, tenía hasta abril de ese año «para llegar a un acuerdo con el hospital para pagar», pero el acuerdo era abonar 35.000 dólares mensuales por tres años y saldar la deuda y que se comunicara con su seguro médico, en ese entonces First Medical, el cual rechazó afrontar el monto.

«Yo hacía todo lo posible para comunicarme con el seguro médico y, por ser un hospital militar, pues se llevaba la deuda al Departamento del Tesoro de Estados Unidos», lamentó.

En aquel entonces la Corporación del Fondo del Seguro del Estado acordó con Hernández cubrirle las terapias físicas, aunque después la Junta de Gobierno de la corporación pública no aprobó el acuerdo.

«Nunca me explicaron el porqué se negaron», dijo.

La factura alcanzó los 1,7 millones de dólares por sobrecargo, indicó Hernández.

«Lo que encuentro injusto es que el seguro médico me diga que no tenía cobertura luego de haber recibido la factura», dijo.

«Siento que fueron injustos, porque debieron ser más honestos conmigo. Fueron cientos de veces que los intenté contactar y las veces que quería hablar con ellos y me decían que sí me iban a cubrir, pero no fue así. No fueron transparentes», añadió.

Hernández optó entonces por solicitar el Plan Vital de salud del Gobierno de Puerto Rico, pero como aseguró «muchos doctores no aceptan el plan, porque el Gobierno no les paga».

La congresista de origen puertorriqueño Nydia Velázquez se fijó en el caso y solicitó el jueves a la secretaria del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, que considere «plena y justamente» la apelación de Hernández para que le condonen la deuda millonaria en el hospital público estadounidense.