Algunos de esos cargamentos provenían de la República Dominicana utilizando el puente entre Sudamérica y Europa.

LA HAYA.- Las autoridades aduaneras de los puertos de Róterdam (Países Bajos) y Amberes (Bélgica) interceptaron unos 160 toneladas kilos de cocaína durante el 2022, un récord conjunto que ambos países argumentan en la intensificación de los esfuerzos conjuntos en la lucha contra el narcotráfico en Europa.

Según datos presentados este martes, la aduana belga es la que más cocaína interceptó el año pasado, unos 110.000 kilos (frente a los 71.000 kilos incautados en 2021), mientras que las autoridades neerlandesas se hicieron con unos 50.000 kilos de cocaína que se intentó introducir en el mercado europeo a través del puerto de Róterdam (72.808 kilos en 2021).

“Amberes es claramente el primer puerto para el tráfico de cocaína, lo que también vemos en las incautaciones en América del Sur”, señaló Kristian Vanderwaeren, administrador general de Aduanas. Diferentes países de Sudamérica incautaron el año pasado un total de 71.000 kilos de cocaína con destino a Amberes, divididas en 82 cargamentos.

Aunque la mayor parte de la droga interceptada es la cocaína, también se incautaron otros estupefacientes. Bélgica interceptó casi 3.000 kilos de cannabis y 1.265 de heroína, mientras que Países Bajos localizó 3.149 kilos de cannabis y 2.426 kilos de heroína.

El ministro belga de Finanzas, Vincent Van Peteghem, y la secretaria de Estado de Aduanas de Países Bajos, Aukje de Vries, presentaron este “registro conjunto” de datos.

El récord de incautaciones en ambos embarcaderos -de los más grandes de Europa- es “una prueba de que la cooperación intensiva y el intercambio de información vale la pena”, señalaron, puesto que los servicios de aduanas de Bélgica y Países Bajos cooperan desde hace años en la lucha contra el tráfico internacional de drogas en ambos puertos, que son dos centros importantes del narcotráfico en Europa.

Esta cooperación también se justifica en el hecho de que los grupos de narcotraficantes en Bélgica y Países Bajos están a menudo entrelazados, trabajan conjuntamente, las autoridades de los dos países detienen con frecuencia a nacionales del otro país como sospechosos, y las organizaciones delicitivas belgas y neerlandesas luchan entre sí por el control territorial en una guerra sangrienta que mantienen desde hace más de una década.