El discurso del Estado de la Unión, que comenzará mañana martes de las 9.00 hora local es una de las ceremonias más importantes de la política estadounidense.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- En anticipación al discurso del Estado de la Unión que el presidente estadounidense, Joe Biden, dará mañana ante el Congreso, la Policía reforzó las medidas de seguridad con la instalación de una valla de rendijas negras alrededor de la sede parlamentaria.

En un comunicado, el jefe de la Policía del Capitolio, Tom Manger, dijo que también ha pedido ayuda a las fuerzas de seguridad federales y a los reservistas de la Guardia Nacional.

La valla metálica es similar a la que protegió durante seis meses la sede parlamentaria después de que simpatizantes del entonces presidente Donald Trump (2017-2021) asaltaran el Capitolio el 6 de enero de 2021, lo que dejó cinco muertos y cerca de 140 agentes heridos.

Manger explicó que estas medidas se han tomado "por precaución" por el discurso del Estado de la Unión de Biden y por la llegada a Washington en los próximos días de una caravana de camioneros que quieren protestar contra las medidas adoptadas para combatir la covid-19.

Siguiendo el ejemplo de las movilizaciones en Canadá, varios grupos han organizado a través de internet una caravana de camiones bautizada "El Convoy del Pueblo", que salió el 23 de febrero de California con el objetivo de recorrer el país para llegar a Washington D.C. la noche del sábado 5 de marzo.

Uno de los grupos quería llegar a la capital estadounidense para el discurso de Biden, pero la propuesta ganó pocos apoyos (solo cinco camiones formaban esa comitiva) y finalmente decidieron que era mejor unirse al resto del convoy para llegar todos juntos a Washington el sábado, informó The New York Times.

El Pentágono aprobó el despliegue en Washington de 700 efectivos no armados de la Guardia Nacional para ayudar a la Policía del Capitolio en labores de control de tráfico.

El discurso del Estado de la Unión, que comenzará mañana martes de las 9.00 hora local (14.00 GMT), es una de las ceremonias más importantes de la política estadounidense.

Según marca la tradición, el presidente se dirige a las dos cámaras del Congreso reunidas en el mismo hemiciclo, junto a los miembros del Tribunal Supremo, para establecer cuáles son sus prioridades para el año entrante y pedir la colaboración del Legislativo.