Pero cuando Haití apenas empieza a cuantificar sus pérdidas humanas y económicas, un nuevo enemigo amenaza con empeorar su situación.

Redacción.- Los rescatistas continúan buscando posibles sobrevivientes tras el terremoto de 7.2 grados que este sábado sacudió Haití destruyendo Puerto Príncipe y comunidades como Les Cayes y Jeremi. Pero cuando Haití apenas empieza a cuantificar sus pérdidas humanas y económicas, un nuevo enemigo amenaza con empeorar su situación.

Las lluvias de Grace llegan como un nuevo castigo al sur de Haití, la zona que fue fuertemente golpeada por el sismo del sábado.

Las torrenciales lluvias, inundaciones y corrimientos de tierra dificultan los trabajos de rescate y recuperación, además las condiciones climáticas limitan la llegada de la aclamada ayuda por aire, mar y tierra.

Ya varios países se han volcado en solidaridad,  Estados Unidos envió un equipo para apoyar la búsqueda y el rescate. En América Latina también han extendido su mano, México, Colombia, República Dominicana y Chile.

La embestida de Grace es como llover sobre mojado, en un pueblo arropado por los escombros, con sus hospitales desbordados de heridos, lleno de incertidumbre, con el dolor a flor de piel y donde la angustia  predomina.

Hasta el momento, según la oficina de Protección Civil, más de 7 mil casas quedaron destruidas y casi 5 mil dañadas, incluyendo hoteles, escuelas, iglesias.

Más de dos días después del demoledor temblor, los equipos humanitarios aún no han llegado a muchas zonas, por la destrucción y los daños en carreteras y puentes. Julio regreso contigo.

Aunque intermitentes, las precipitaciones han sido intensas. La depresión tropical Grace llega a complicar la situación que de por sí ya era calamitosa en Los Cayos, Jeremé y otras localidades sureñas, embestida del mortal sismo.

Cada gota de agua aumenta el riesgo de que se detengan las labores de rescate que se realizan contra reloj porque a tres días de la sacudida, las esperanzas de encontrar vida debajo de los escombros empiezan a derrumbarse.

Hasta este minuto, las autoridades estiman cifras de fallecidos que superan el millar, también abundan los heridos y la miseria se multiplica.

Al igual que el peligro de inundaciones y deslizamientos de tierra que dificultan los trabajos de rescate y recuperación.

Estados Unidos, México, Colombia, República Dominicana y Chile son parte de la comunidad internacional que ha llevado ayuda.