Los ataques de largo alcance contra los llamados "objetivos estratégicos" continuaron, pero se llevaron a cabo mediante una combinación de misiles lanzados desde tierra, el aire y el mar.

Washington.- Rusia ha disparado más misiles en la guerra de Ucrania que los que ha usado otro país en cualquier otro conflicto desde la II Guerra Mundial, un récord que, según expertos y datos obtenidos por la revista Newsweek, hacen pensar que Moscú ha fracasado en esta ofensiva, asegura la publicación estadounidense.

Según la revista, la campaña de bombardeos desarrollada por Rusia ha hecho poco para ayudar a ganar la guerra a su presidente, Vladimir Putin.

Un total de "2.154 misiles rusos impactaron en nuestras ciudades y comunidades en poco más de dos meses”, dijo la semana pasada el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. "El bombardeo ruso de Ucrania no cesa ni de día ni de noche", subrayó.

Este récord mundial de Rusia en la acumulación de ataques con misiles se produjo además cuando Zelenski anunció que su país destruyó su avión ruso número 200, un resultado vergonzoso para una fuerza aérea que es 15 veces más grande que la de Ucrania, destaca la publicación, que ha consultado para elaborar este artículo a expertos e informes de inteligencia.

La falta de éxito en esta campaña, según las fuentes consultadas, se debe al fracaso de Rusia a la hora de aprovechar su abrumadora ventaja numérica y el paso en falso dado por Moscú al no establecer la superioridad aérea en los cielos sobre Ucrania y la disminución del suministro de armas guiadas de precisión.

Los rusos atacaron aeródromos y sitios de defensa aérea en los primeros dos días, pero en la mayoría de los casos no hicieron un seguimiento de estos lugares.

La pequeña fuerza aérea de Ucrania estuvo en gran parte en tierra, pero a Kiev se le dio la oportunidad de adaptarse, especialmente en su dispersión de misiles de defensa aérea y, en particular, los que disparan los soldados desde tierra. Esto creó lo que un experto denominaóen Newsweek "la superioridad aérea del pobre".

Luego, amenazada por los SAM (misiles tierra-aire) ucranianos, Rusia usó cada vez menos aviones de bombardeo más allá de las líneas del frente de su propio ejército, poco más del 10 por ciento del número total de salidas realizadas, según cifras de inteligencia de EE.UU. examinadas por Newsweek.

Los ataques de largo alcance contra los llamados "objetivos estratégicos" continuaron, pero se llevaron a cabo mediante una combinación de misiles lanzados desde tierra, el aire y el mar.

Los cazas y bombarderos atacantes, complementados con lanzadores terrestres, barcos y submarinos que también disparaban misiles, lanzaron sus armas sin entrar nunca en el espacio aéreo ucraniano.

Para la revista estadounidense, las características de este conflicto tendrán consecuencias en el futuro ya que permitirá evaluar la eficacia del uso de los diferentes tipos de misiles o del control de los aires por las fuerzas aéreas, entre otras cosas.

Por ahora, una consecuencia no deseada de la guerra aérea de Ucrania es doblemente desastrosa para Moscú, insisten los expertos: "Nadie que pueda permitirse lo contrario, querrá comprar armas rusas en el futuro. Rusia es el segundo mayor exportador de armas del mundo después de Estados Unidos, y nada en el curso de la guerra es un buen augurio para su futuro en este espacio".