Los demandantes solicitaron el bloqueo del mandato de vacunación ante el Supremo después de presentar dos casos en cortes separadas de Nueva York.

Washington.- El Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió este lunes no bloquear los mandatos de vacunarse establecidos por el estado de Nueva York para los trabajadores sanitarios, en respuesta a dos demandas que pedían exenciones religiosas.

De esta forma, la mayor instancia judicial del país respondió a dos peticiones de emergencia formuladas por trabajadores sanitarios del estado.

Tres jueces conservadores del Supremo, Samuel Alito, Neil Gorsuch y Clarence Thomas, emitieron opiniones de disenso, indicando que ellos hubieran votado a favor de que hubiera exenciones religiosas al mandato de vacunación.

La disputa surgió cuando tres enfermeras y un grupo llamado "We the Patriots USA, Inc" (Nosotros, los Patriotas de EEUU), demandaron la orden de Nueva York, impuesta el verano pasado, en respuesta al aumento de los casos de la covid-19 debido a la variante delta.

El mandato neoyorquino incluye exenciones en caso de sufrir algún problema médico, pero excluye las que son por motivos religiosos.

Sin embargo, los denunciantes sostienen que las vacunas violan sus creencias religiosas porque se han empleado células embrionarias derivadas de abortos para la producción y pruebas de esos sueros anticovid.

El mandato de Nueva York afecta a trabajadores de hospitales y de residencias de ancianos, hospicios y centros para discapacitados, entre otros.

Los demandantes solicitaron el bloqueo del mandato de vacunación ante el Supremo después de presentar dos casos en cortes separadas de Nueva York.

Un juez federal de Brooklyn resolvió en contra de los demandantes y otro en Utica falló a favor de ellos en otra causa. Las apelaciones se resolvieron de forma conjunta ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito, en Nueva York, que rechazó bloquear el mandato de vacunación.

En octubre, el Supremo tomó una decisión similar al dejar en pie el mandato de vacunación para los trabajadores sanitarios del estado de Maine, que habían presentado un pleito para pedir exenciones religiosas.