Sri Lanka vive la peor crisis económica desde su independencia del Imperio británico en 1948 y, desde hace meses, sufre escasez de medicamentos, alimentos y combustible.

Colombo.- Unicef hizo este viernes un llamado a los donantes para que destinen 25 millones de dólares a Sri Lanka, que permitan dar asistencia urgente a 1,7 millones de niños que enfrentan problemas de nutrición y salud mental derivados de la grave crisis económica de la isla.

“Si no actuamos ahora, son los niños y niñas más vulnerables los que pagarán el precio más alto por una crisis que no han provocado”, dijo en un comunicado el representante del organismo internacional en Sri Lanka, Christian Skoog.

Sri Lanka vive la peor crisis económica desde su independencia del Imperio británico en 1948 y, desde hace meses, sufre escasez de medicamentos, alimentos y combustible, una situación que se ha agravado por la falta de divisas internacionales para importar.

De acuerdo con Unicef, "los niños se van a la cama angustiados y con el estómago vacío. Muchos no asisten regularmente a la escuela y los hospitales se están quedando rápidamente sin medicamentos, incluso para niños y mujeres embarazadas".

La crisis "está llevando a las familias al límite”, alertó.

El llamado de Unicef llega días después de que la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) hiciera un pedido de emergencia de 28 millones de dólares para hacer frente a la grave crisis alimentaria que padece Sri Lanka.

Con una población de más de 20 millones de habitantes, la nación isleña tiene la segunda mayor tasa de desnutrición infantil en el Sur de Asia y, según Unicef, dos de cada cinco niños no fueron alimentados con una "dieta mínima aceptable".

El aumento vertiginoso de los precios ha resultado en una reducción del consumo de alimentos en el 70 por ciento de los hogares, mientras que la escasez de combustible está obstaculizando los servicios vitales para los niños, incluida la atención médica y la educación.

Con las reservas a punto de agotarse y un grave endeudamiento, la crisis económica y política de Sri Lanka ha degenerado en meses de intensa agitación política y social sobre el Gobierno de Rajapaksa, que asumió hace escasos dos años las riendas del país con grandes promesas de recuperación y nacionalismo.