Caracas.– El derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro, recluido en una prisión federal en Nueva York desde su captura en enero, recordó este martes al papa Francisco, destacando su “amor por los pueblos que sufren” en el primer aniversario de su fallecimiento.
“Rindo homenaje, con profunda admiración y cariño, al papa Francisco”, expresó Maduro en un mensaje difundido en su cuenta oficial en la red X, donde resaltó la valentía, la “palabra clara” y el compromiso del pontífice con los más vulnerables.
El exmandatario, acusado por Estados Unidos de delitos relacionados con el narcoterrorismo, aseguró que el papa impulsó valores como la paz, el diálogo y la defensa de la dignidad humana frente a la injusticia.

Reconocimiento a la influencia del pontífice en Venezuela
Maduro afirmó que, gracias al legado de Francisco, Venezuela hoy celebra con “alegría” la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, figuras religiosas muy veneradas en el país.
En su mensaje, el dirigente chavista cerró con un agradecimiento directo al pontífice: “¡Gracias, papa Francisco! Sembraste esperanza para siempre”.
- El pronunciamiento fue emitido desde su reclusión en Estados Unidos, donde permanece bajo proceso judicial tras su detención en una operación militar.
Reacciones desde su entorno político y homenaje en Roma
El diputado y hijo del exmandatario, Nicolás Maduro Guerra, también se sumó a los homenajes, destacando la supuesta defensa de Venezuela por parte del papa Francisco y su acompañamiento espiritual al país.
Según afirmó durante una sesión del Parlamento venezolano, el pontífice siempre mantuvo a Venezuela presente en sus oraciones y promovió gestos en favor de la nación.
Mientras tanto, en el Vaticano, la Basílica de Santa María la Mayor conmemoró el primer aniversario de la muerte del papa Francisco con una placa en su honor, recordando sus más de 100 visitas al templo.
El pontífice argentino, fallecido el 21 de abril de 2025 a los 88 años, fue el primer papa latinoamericano y eligió ese lugar como su sitio de descanso final, rompiendo con la tradición del Vaticano.
