La Guaira, Venezuela. Mientras rescatistas buscaban sobrevivientes entre edificios colapsados y las réplicas del terremoto mantenían en alerta a la población, una joven dio a luz en un refugio improvisado, convirtiendo el nacimiento de su hijo en una de las historias más conmovedoras que dejó la catástrofe.

Eliana García, de 19 años y con 38 semanas de embarazo, había abandonado su vivienda para refugiarse junto a su familia en un campo de béisbol, luego de los fuertes sismos que devastaron la costa venezolana. Horas después, comenzaron las contracciones.

En medio de la emergencia y sin acceso a un centro de salud, una paramédica que se encontraba buscando a familiares entre los escombros acudió para asistir el parto. Sin agua, sin guantes y con apenas alcohol en gel, el nacimiento ocurrió bajo la luz de linternas de teléfonos celulares.

Como no disponían de instrumentos médicos, los presentes improvisaron para cortar el cordón umbilical utilizando ligas para el cabello, previamente desinfectadas con alcohol.

Tras el parto, familiares trasladaron a la madre en brazos y luego en una carreta motorizada hasta encontrar una ambulancia que pudiera llevarla a un hospital público, donde finalmente recibió atención médica.

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La tragedia también golpeó duramente a la familia. Dos sobrinas de Eliana, de 14 y 11 años, murieron al quedar atrapadas bajo los escombros del edificio donde residían. Además, una de sus hermanas y un sobrino permanecen desaparecidos.

La joven contó que durante todo el embarazo esperaba una niña, pero, al momento del nacimiento, descubrió que era un varón. Decidió llamarlo Gael Jesús, en homenaje a su hermana desaparecida, quien le había sugerido ese nombre antes de la tragedia.

Actualmente, Eliana y su hijo permanecen en un refugio temporal habilitado en un centro educativo, mientras miles de familias continúan enfrentando las consecuencias del devastador terremoto que sacudió a Venezuela.