Bogotá – Al menos 1.579 personas siguen desaparecidas tras los terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela, que han dejado 6.125 muertos, confirmó este martes el gobernador del estado La Guaira, José Alejandro Terán.
De la información que nos suministran directamente los familiares, nos da que hay 1.579 personas desaparecidas», expresó Terán en una entrevista con la emisora colombiana Caracol Radio.
El gobernador señaló que puede que algunas de las personas reportadas como fallecidas estén en el listado de desaparecidos porque «aún no han sido certificados por nuestros organismos forenses del Senamecf (Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses) para poder legalmente darle el estatus de fallecido».
Balance oficial de muertos y desaparecidos
Esta cifra se conoce un día después de que las autoridades publicaran su más reciente informe sobre los terremotos, en el cual el número de muertos alcanzó los 6.125, tras sumar otros 579 fallecidos con respecto al balance anterior.
El nuevo recuento tiene un diseño distinto a los anteriores y excluye cifras como la de heridos, damnificados y edificios colapsados, e incluye otras como la de viviendas entregadas, que son 287.
El «boletín informativo semanal» correspondiente a la «etapa de reconstrucción» señala también que 43.679 viviendas han sido evaluadas y que, de un total de 41.624, hay 9.866 «restringidas» y 6.433 en «alto riesgo», según el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.
Cuestionamientos al registro de desaparecidos
La ONG venezolana Provea exigió en la víspera al Gobierno actualizar la cifra de fallecidos y la de desaparecidos, esta última congelada desde el 25 de junio, cuando las autoridades informaron de 157 personas sin localizar.
Iniciativas ciudadanas como ‘Desaparecidos Terremoto Venezuela‘ han denunciado más de 29.000 personas en paradero desconocido y, según Provea, no hay «un registro público que lo respalde».
El gobernador Terán destacó hoy que la realidad de lo ocurrido «sobrepasó, sin duda alguna, la visión de cualquier gobierno de prepararse frente a un desastre natural».