Se gastaba "dinero del presupuesto" para espiar a los dirigentes de oposición y periodistas y a "muchísima" gente, aireó el mandatario.

Ciudad de México.- El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró este martes que en su Gobierno "no se espía a nadie" tras descubrirse que en años anteriores se le espió a él, además de a miles de personas más, con el programa Pegasus, pero descartó tomar medidas judiciales.

"El Gobierno no espía a nadie, los opositores no son espiados. No hay censura para los medios de información, a nadie se les limita sus libertades", indicó el presidente en la conferencia matutina desde Palacio Nacional.

El Gobierno de Enrique Peña Nieto en México (2012-2018) espió a través del programa Pegasus a periodistas, activistas e incluso al entonces líder opositor y actual presidente, López Obrador, según reveló este lunes una investigación de un consorcio de medios internacionales.

El consorcio coordinado por la francesa Forbidden Stories destapó que Gobiernos de varios países espiaron mediante el programa Pegasus de la firma israelí NSO Group a 50.000 números telefónicos de activistas, periodistas y políticos.

México encabeza la lista con unos 15.000 nombres, por lo que este martes López Obrador retomó el tema explicando que él ya no actúa como los Gobierno anteriores porque en su mandato no hay "tortura, represión, masacres, corrupción, lujos en el Gobierno" y tampoco "espionaje".

Se gastaba "dinero del presupuesto" para espiar a los dirigentes de oposición y periodistas y a "muchísima" gente, aireó el mandatario.

Explicó que tenían "equipos sofisticados" para escuchar todas las llamadas telefónicas, tanto del "blanco" del espionaje como "todo su entorno".

"Desde luego me espiaron durante uno o dos años, bueno, muchos más. Pero ahora se da a conocer que también espiaban a mi esposa, a mis hijos, hasta al médico que me atiende, al cardiólogo", subrayó.

En total son 50 personas cercanas, dijo el presidente, que recordó que también se espió a periodistas, activistas y más. "Imaginemos cuánto costaba, cuánto dinero se destinaba al espionaje", subrayó.

"Esto ya no se hace, no se espía a nadie", reafirmó el mandatario, quien recordó que había desaparecido el  Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

No descartó que, de existir, se investigue el uso de nuevos programas de espionaje por parte de instituciones locales, tal y como acusó un periodista.

Y aseguró que se revisará si continúa el contrato con la firma israelí NSO Group: "No sé si pueda existir el contrato, y lo voy a revisar, y hoy mismo vanos a informar, de lo que estoy absolutamente seguro es que no se espía a nadie”.

SIN MÁS MEDIDAS

Cuestionado sobre el tema, el mandatario remarcó que este espionaje "es realmente una vergüenza y es una prueba irrefutable de que imperaba un Gobierno o estábamos sometidos a un Gobierno autoritario, antidemocrático, que violaba los derechos humanos".

"El Estado era el principal violador de los derechos humanos,", agregó.

Pero descartó a tomar medidas judiciales, por ejemplo: "Si me pongo ahora a presentar denuncias, pues no termino, hay que saber que desgraciadamente todo esto se padeció y hacer el compromiso de no repetirlo, que es lo que estamos haciendo”.

Consideró que informar del tema, hacerlo público, "contribuye más que ir a un tribunal".