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"Música Ocular", primera película mexicana en lenguaje de señas

"Música Ocular", primera película mexicana en lenguaje de señas
Fuente externa.

Fuente externa.

REDACCIÓN.- La película “Música Ocular”, la primera en México realizada completamente con lenguaje de señas, nació de un diálogo poco afortunado: el director del filme, José Antonio Cordero, no supo cómo comunicarse con Eric, un joven sordomudo a quien conoció durante un viaje a Oaxaca.

Se sintió aislado, incapaz de hacerse entender, recuerda. “Trataba de comunicarse conmigo a través de diferentes gestos, sonidos guturales, de gestos y de pantomima”, le cuenta el cineasta a BBC Mundo.

“En ese momento me sentí discapacitado, le di la vuelta a la idea general; yo era el que no le entendía, no entendía su idioma”, dijo Cordero.

Varios años después Eric es uno de los protagonistas centrales del filme, en el que todos los actores son jóvenes con alguna discapacidad auditiva.

Ninguno de ellos había actuado jamás. El documental es una historia sobre su vida cotidiana en el pueblo de Zipolite, Oaxaca, en el sureste del país.

Una cinta hecha por y para personas sordas o con problemas auditivos, que genera debate pero que según el cineasta es “un homenaje artístico a su forma de vida”.

Es, asegura el director, una herramienta para que los sordos de México se reconozcan en la pantalla mediante historias y emociones similares a las suyas.

Según el más reciente Censo de Población y Vivienda, el 12,1% de los mexicanos (unas 12 millones de personas) padecen de alguna discapacidad auditiva.

Para ellos, las opciones para estudiar o encontrar empleo son pocas, y lo mismo sucede con las expresiones culturales o artísticas.

Fue uno de los elementos que motivaron a Cordero para concretar la película. Después del primer encuentro, el joven Eric presentó al cineasta con la organización civil Piña Palmera, que apoya a personas con problemas auditivos.

El director de la película hizo su propia investigación sobre lo que significa ser sordo y descubrió que el lenguaje del cine era el indicado para mostrarlo.

La producción de la cinta duró tres años y se grabó principalmente en la región donde viven los protagonistas, integrantes de Piña Palmera.

“Relacioné mi incapacidad para entenderlos con la que ellos tienen para entender el cine, porque suelen perderse el 50% de la información que se proyecta, el audio”, explica.

“Las emociones pueden ser percibidas por muchos sentidos, se puede conmover y ser conmovido de muchas formas, el cine te permite eso, no es necesario escuchar para disfrutar del cine, del arte de lo que sea”.

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