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Nabij Khoury: de Bazbina a Barahona

Enfoque

Al siguiente año, Nabij se mudó a la ciudad de Barahona a la casa de Nassim Khoury, un primo de su padre, para continuar sus estudios básicos, priorizando el aprendizaje de la lengua española.

José del Castillo Pichardo

Conocí a Nabij Khoury –toda una personalidad emblemática en la historia contemporánea de Barahona- en una grata Semana Santa que pasé en la bien llamada Perla del Sur. Compartiendo junto a Sonia deliciosas jornadas gastronómicas memorables con Virginia Díaz y Julio Schiffino en su paradisíaco proyecto Casa Bonita –con la presencia coloquial de Edith Penzo, Clidia y Maneco Díaz y otros amables comensales concurrentes a la mesa generosa de la gran dama anfitriona, una de las pioneras de servicios de catering de comida gourmet en Santo Domingo.

En esos días los norteamericanos habían ocupado Haití una vez más a mediados de los 90 para restituir a Jean Bertrand Aristide en la presidencia mediante la Operación Uphold Democracy. Y en el Hotel Riviera, ubicado al lado del viejo Hotel Guarocuya, se hallaba un gozoso contingente de la tropa en licencia de descanso, al frente del cual operaba un locuaz dominicano residente en Estados Unidos, contratista entusiasta de este programa. A quien hallaríamos de nuevo en el Hotel Hamaca de Boca Chica, aligerándole la carga haitiana a los muchachos del Tío Sam de la 82 Aerotransportada. En el acogedor Riviera, en la ocasión, coincidimos con el empresario amigo Manuel Carvajal y su compañera española.

Varios parajes de las inmediaciones de Barahona provocaron objetivos a visitar, en especial su serpenteante costa suroeste que contrasta el verde intenso de las montañas con el azul tornasolado de sus aguas. La cercana popular Saladilla dotada de protección coral, las playas El Quemaíto y Paraíso, Los Patos con opciones de baños dulce y salado. Y la más abierta y gratificante playa San Rafael, cuyo río homónimo represado forma en su descenso piscinas y correntías en cascadas tonificantes. Una iniciativa visionaria de Nabij Khoury al crear el espacio único de Villa Miriam.

Nabij Assaad Khoury Mikhail, despliegue de su nombre completo, nació en 1934 en vivienda de dos amplias habitaciones levantada por su abuelo Hanna en la pequeña comunidad rural montañesa de Bazbina, en el departamento de Akkar, situada en el norte del Líbano a 120 km de la capital Beirut. Hijo de la lugareña Asma Mikhail (realmente Bitar) y de Assaad Hanna Girgis Mikhail El Khoury, también oriundo de Bazbina, identificado en nuestro país como Sadala Khoury Hazim.

Nabij fue bautizado por sacerdote en 1937, apadrinado por Abdallah Issa, conforme datos contenidos en el excelente perfil biográfico Nabij Khoury: un Legado (2011), de la autoría de su hija Lissette Khoury Mancebo y Rolando Torres Grillo, obra profusamente ilustrada con valioso material fotográfico redactada en forma amena. Segundo de una tríada encabezada por Lamia, 3 años mayor que él, seguido por Nabija, 2 años menor, junto a su madre Asma, arribaron a Ciudad Trujillo en diciembre de 1947, recibidos en el aeródromo General Andrews por su padre Sadala.

Establecido en el Batey Mena de Barahona desde 1936, donde compartía mostrador en una tienda de provisiones, tejidos y mercancías diversas junto a su hermano Jorge, residente aquí desde 1928, Sadala llevó a su esposa e hijos a la casa y tienda que mantenía su tío Abraham Khoury en la Avenida Mella frente al Cuartel del Cuerpo de Bomberos. Antes de emprender viaje hacia el referido batey de Barahona.

El viaje de este núcleo familiar de escaso trajinar arrancaría en Beirut, donde embarcaría hacia Alejandría, Egipto, y desde allí a Génova que deslumbró a los viajeros. Un moderno crucero trasatlántico, el soberbio Sobieski dotado de cine, teatro, restaurantes, piscina y salas de juego, trasladaría a los Khoury Mikhail hasta Marsella con destino final a las dársenas cosmopolitas newyorkinas. Donde los hermanos de Asma los esperaban para una convivencia de una quincena en la industriosa Pittsburgh, centro de acerías y fábricas de vidrio. De retorno a New York, el PANAM que cubría la ruta antillana, el afamado lechero, los situaría en tierra dominicana.

En la Bazbina natal que dejaban atrás, las familias típicas de modesta economía cultivaban frutales y algo de trigo, poseían una vaca de ordeñe que concurría junto a otras para generar un convite lechero y producir en pequeña escala algo de queso y yogurt. Engordando a la vez un ovejo para su venta y sacrificio al final del año.

Como sucediera en naciones que estuvieron largo tiempo bajo el alero del Imperio Turco, como Siria, Líbano, Palestina, así como Irak y Jordania, su soberanía quedaría desgajada con la caída imperial y repartida entre Francia y Gran Bretaña tras la Primera Guerra Mundial (1914-18), marcando la vocación de emigrar hacia destinos más promisorios. Afortunadamente, República Dominicana estaba en la brújula migratoria y recibiría la savia emprendedora de esta gente laboriosa y cristiana. Portadora del ethos del comercio y la austeridad, reforzado por la solidaridad entre los miembros de las redes familiares.

Ya en Batey Mena, los recién llegados Khoury Mikhail se alojaron en inmueble de madera de dos plantas que servía de residencia y punto comercial de los hermanos Jorge y Sadala Khoury Hazim. Dos eventos catastróficos quedaron registrados en la memoria familiar, la tragedia aérea de Río Verde del 11/1/48 y el desbordamiento del Yaque del Sur provocado por las lluvias de mayo de ese año, que inundó y aisló el batey durante 8 días, ocasionando cuantiosas pérdidas al negocio y daños en el vecindario. Tras lo cual sobrevino una plaga de mosquitos que obligó a la familia a usar mosquitero para sentarse a la mesa de comer.

Al siguiente año, Nabij se mudó a la ciudad de Barahona a la casa de Nassim Khoury, un primo de su padre, para continuar sus estudios básicos, priorizando el aprendizaje de la lengua española. A los 18 años se unió a su hermana Lamia y a su padre en una tienda de tejidos instalada por éste a partir de un colmado comprado a Nadim Cury. En 1953 se graduó de comercio de la Rivas Comercial School, añadiendo mecanografía y contabilidad en su formación. Época en que se aficionó al béisbol.

Flechado por los encantos de la joven barahonera Miriam Mancebo Guilliani, hija de comerciante, nuestro personaje contrajo matrimonio a los 22 años él y 18 ella, quien se convertiría en un factor activo en los negocios emprendidos por el cónyuge libanés. Luna de miel en el Hamaca de Boca Chica y disfrute de la Feria de la Paz, en sus buenas en 1956. Otro enlace comprendería a Lamia con el joven Kemel Sabbagh, reforzando las redes étnicas de esta inmigración en Barahona. Para entonces, Nabij adquirió una tienda de fantasía a la que agregaría tejidos y calzado, ampliándola posteriormente, en la cual su esposa jugaría rol protagónico.

En 1958, con la compra de equipos alemanes para la fabricación de blocks y mosaicos, incursionaría en este ramo con una empresa en Barahona que bautizaría Lily –el diminutivo de su primera hija, hoy la Dra. Liliana Khoury de Santana, prestigiosa hematóloga que dirige el Centro Diagnóstico de Helicobácter Pylori. Un año después llegaría Sadala Nabij (Nabisito), alumbrado en el Hospital de los Americanos del Batey Central con asistencia de los doctores Abraham Hazoury y Cristina Lagares, quien actualmente opera el Multicentro Khoury de Jarabacoa, con líneas ferreteras y más, y años atrás encabezó Auto Cedro, un dinámico dealer automotriz en la Churchill.

Una década después, Nabij compraría en Barahona un estratégico edificio esquinero de dos plantas propiedad de Antonio Lama, remodelado por el Ing. Naim Arbaje, instalando en el primer nivel la súper tienda El Encanto –a imagen de Sederías California de la Duarte-, identificada en la promoción publicitaria como «la más grande y moderna del Sur». En el segundo nivel su cuñado Kemel Sabbagh habilitaría el Hotel Fenicia.

En 1971 el historial empresarial de Nabij alcanzaría nuevos vuelos. Junto al Ing. Ramón Jiménez, asociados a partes iguales, surgiría en Santo Domingo PIGRACA: Pisos de Granito C por A, con avanzada tecnología italiana. Esta línea lo obligaría a repartirse en la semana. El lunes en Barahona con la fábrica de blocks y la tienda, entre martes y viernes en la capital en la empresa de baldosas. Regresando por Alas del Caribe para cubrir en el fin de semana los negocios barahoneros y proyectarle en el hogar a los ya 4 muchachos cortometrajes del Gato Félix y Popeye.

En este desarrollo levantaría una primera vivienda propia en la ciudad, luego una hermosa residencia con vista al mar frente a la Punta del Curro, con amplios terrenos para jardinería y siembra de frutales, dos pasiones de Nabij. Más tarde la familia remontaría a la comunidad cafetalera de Polo para edificar la Villa Kpricho en ambiente revitalizante y se acomodaría en la Villa Los Mangos 15 de Casa de Campo.

Dos experiencias adicionales revelan el espíritu emprendedor y el amor por la naturaleza de Nabij. La compra de terrenos en torno al río San Rafael en su descenso desde la montaña hacia el mar, le permitió diseñar y construir un lugar paradisíaco, bautizado Villa Miriam en honor a su esposa. Allí sembró más de 500 árboles frutales y rediseñó el curso del acuífero para disfrutar de su correntía en pozas y piscina, aprovechando las cascadas naturales.

El otro alcance lo representó el Hotel Riviera Beach Resort, enclavado al lado del Hotel Guarocuya, en el cual participaría como accionista junto a Sócrates Lagares Lama y el Ing. Tato Bisonó, constructor de la obra, y otros inversionistas. Con presencia de la operadora española Occidental. Afectado el proyecto por la mala suerte que ha rodeado al Sur como destino turístico. Un revés lo fue la fábrica de guata Victoria en Alma Rosa, devorada por las llamas de sendos incendios.

En 2014 falleció Nabij Khoury Mikhail, a la sazón presidente de Khoury Industrial que hoy administran sus hijos Sadala y Lissy que promueve en el mercado un «block ecológico» o verde, medioambientalmente amigable, así como agregados e insumos para la industria de la construcción. Varias veces regresó a su Bazbina natal, con su madre Asma y la familia que forjara en Barahona, donde estampó una huella indeleble. Parte de los 1,086 Khoury registrados en Dominicana.

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