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“No es Costumbre”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

No tenemos la costumbre en nuestro bello país de ceder el paso. Sentimos una sirena que viene tocando y nosotros no le cedemos el paso. Quién sabe si puede ser una ambulancia que lleva a una persona moribunda, un carro de bomberos que va a apagar un fuego o un carro de policías que necesita pasar para un accidente que ocurrió.

Nosotros no tenemos esa costumbre. Soy coronel voluntario del Cuerpo de Bomberos de San Luis, en Santo Domingo Este, me ha tocado apagar algunos incendios. He tenido que agarrar el altoparlante del carro de bomberos para decirle a los automóviles que van delante de nosotros que se aparten que vamos de prisa a apagar un incendio, y eso es que vamos tocando la sirena.

Claro que en nuestro bello país muchos tienen sirena y la tocan cuando hay mucho tráfico y estamos acostumbrados a ese sonido, cosa que no pasa en otros países, donde verdaderamente las leyes se aplican y se respetan, en nuestro país vivimos como chivos sin ley, especialmente los hijos de papa. Pero bueno eso lo dejamos para otro artículo.

Quiero contarle una historia que lleva por título Ceda el Paso, y dice así: Antonio un padre de familia, cierto día, cuando regresaba del trabajo, se encontró con un tapón infernal, y notó que un señor conducía apresuradamente, contándole el paso a todo el que podía al tratar de abrirse paso entre los vehículos. Cuando se aproximó al automóvil de Antonio, se le atravesó de una manera tan brusca que por poco ocurre un accidente. En ese momento, Antonio tuvo deseos de insultarlo e impedirle el paso, pero luego pensó: El pobre está tan nervioso y apurado…! Sabrá Dios si tiene un problema serio y necesita llegar lo antes posible a su destino! Con estos pasamientos, decidió cederle el paso. Al llegar a casa. Le dieron la noticia de que su hijo cuatro años se había caído y había sufrido un golpe y había sido llevado al hospital por su esposa. Inmediatamente, se dirigió al hospital para ver a su esposa y a su hijo. Al llegar, su esposa corrió a sus brazos y lo tranquilizó diciéndole. Gracias a Dios todo está bien, el niño está fuera de peligro. El médico llegó a tiempo para salvar la vida de nuestro niño. Antonio pidió hablar con el médico para agradecérselo. Cuál fue su sorpresa cuando vio que el médico era ese señor nervioso y apurado a quien le había cedido el paso casi una hora antes. 

Querido amigo que me lees, tenemos que estar dispuesto a ayudar a nuestro prójimo, independientemente de su apariencia a condición económica. Hay una frase que se usa mucho en mi país que dice: Hoy por ti, y mañana por mí”.  Imagínate que, detrás de esa actitud de desesperación y apuro que no entiendes existe una historia y un porqué, un motivo que puede llevar a ese persona a actuar de una manera determinada. Quizás a veces no hay un motivo justificable pero…siempre hay un motivo. Acostumbrémonos a ceder el paso, sobre todo cuando sintamos una sirena, pues no sabemos cual vida podemos salvar, a lo mejor es la de nuestra propia familia.

Termino con estas palabras de la Madre Teresa de Calcuta que dicen: “Amar al prójimo debe ser tan natural como vivir y respirar día tras día”. 

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

 

 

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Comentarios

Es una desgracia que en nuestro bello pais no se observan ningunas leyes Sentimos una sirena y no abrimos paso, sera que estamos acostumbrados a las mismas, no lo se Muy bueno su escrito Dios le cuide
Sr. Ray, Es cierto que cuando creemos estar correctos, no cedemos ni el paso, ni damos oportunidad a la otra persona a decir los motivos de su actuacion. Yo tengo la razon, los demas estan mal. Carlos

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